Problemáticas Índigo

Depresion 5
A continuación encontrarás las problemáticas que viven las personas índigo, ten en cuenta que todas las problemáticas que guardan alguna relación se encuentran agrupadas en familias. Busca en la siguiente lista el problema que quieras entender, y recuerda el número en el que está para que así te quede fácil encontrarlo.
– 1. Hiperactividad. Exceso de energía. Ser impulsivo, irracional, intenso e insoportable.
– 2. Altos niveles de estrés. Acelere. No tener tiempo.
– 3. Sentir que se está viviendo una vida ajena, o que se es alguien diferente al yo social.
– 4. Rebeldía y terquedad.
– 5. Aburrirse muy rápido de las cosas. No soportar la monotonía ni lo lineal.
– 6. Gusto por las emociones fuertes, los excesos y la satisfacción de los instintos básicos.
– 7. Déficit de atención. Problemas de aprendizaje.
– 8. Depresión. Desmotivación. Crisis existenciales. Ataques de sinsentido. Trastorno bipolar.
– 9. Tener padecimientos psicológicos y no saber su causa, ni por qué se es diferente del mundo.
– 10. Problemas de adaptación. Rechazo social. No encajar. No seguir la norma.
– 11. Perder interés por actividades que antes se disfrutaban. – Descenso en la eficiencia y la productividad.
– 12. Crisis con respecto al estudio o al trabajo. Dificultad en realizar las obligaciones.
– 13. No lograr independencia ni autonomía. No ser capaz de ponerse máscaras ni de ser hipócrita.
– 14. Ser contestatario y cuestionarlo todo.
– 15. Confusión. Desesperación. Desesperanza. Agonía. Ansiedad.
– 16. Desubicación. Sentir que se vino a algo especial a este mundo y no saber a qué.
– 17. Dificultad de encontrar la propia identidad, los gustos, los talentos y el lugar en el mundo.
– 18. Tendencias suicidas e intentos de suicidio.
– 19. Adicciones en general: Drogadicción, alcoholismo, ludopatía, anorexia.
– 20. Orgullo. Soberbia. Petulancia. Esnobismo. Vanidad. Egocentrismo. Hablar mucho de sí mismo.
– 21. No ser valiente ni osado. Ser incapaz de lanzarse al vacío y seguir los ideales. Postergar los sueños.
– 22. Entregarse a la satisfacción de los instintos básicos sin medir las consecuencias.
– 23. Tener mucho ego e importancia personal. Ser soberbio, no tener prudencia ni humildad.

DESARROLLO

1. Hiperactividad. Exceso de energía. Ser impulsivo, irracional, intenso e insoportable.

La especie humana tiene dos modos cognitivos para darse cuenta de la realidad: el consiente y el inconsciente, pero el ser humano actual opera sólo con el modo cognitivo consiente. El inicio de la activación en el hemisferio cerebral derecho y el Modo Cognitivo Espiritual, hace que las personas índigo cuenten con un procesador perceptual más rápido y de mayor capacidad, que les otorga una dosis de energía extra que influye en su actitud, su ánimo y sus emociones, esto le da al índigo una ventaja adicional sobre las personas neuronormales, pero también representa un enorme reto, ya que este cúmulo de energía no está ahí porque sí, sino porque la persona lo requiere para cumplir su misión en la vida, el problema es que hasta que no se ubique esta misión, es muy difícil lograr manejar toda esa energía extra de manera armónica y fluida, por eso es que los índigo se caracterizan por esa particular chispa manifestada de múltiples maneras, desde liderazgo, creatividad, magnetismo, inteligencia o pasión, hasta intensidad, ansiedad, histrionismo, terquedad, obsesión e impulsividad.
Todo gran poder implica grandes responsabilidades, y éstas empiezan por aprender a manejarlo antes de ofrecerlo como servicio. La hiperactividad, el déficit de atención y los problemas de aprendizaje, ocurren cuando la persona índigo está fuera de su elemento, lejos de sus ideales, y ocupando el lugar que no le corresponde, por eso es que no logra sobrellevar su diferencia con el mundo, ni encausar la gran cantidad de energía que tiene, a ello también se debe que se vuelva pesado o cansón para los demás, y que muchas veces se convierta en una persona insoportable.
Todas las cosas en exceso se tornan negativas o contraproducentes, es por esto que en el arte del equilibrio es de suma importancia “el ser oportuno y la justa medida para cada cosa”. Ese es el trasfondo de la frase “Todo gran poder implica una gran responsabilidad”, o sea que para ser un poseedor digno de un talento especial, primero hay que aprender a manejar ese talento hasta dominar el arte. Por tal razón es muy normal que las personas índigo al inicio del proceso no sepan llevar su diferencia ni sus manejar sus dones, y que por ello a veces se tornen imprudentes, impulsivos, ególatras, e inclusive que utilicen toda esa fuerza, carisma y seguridad, para llegar a objetivos de todas las clases, desde los más sublimes y esenciales, hasta los más instintivos y descabellados.

 

2. Altos niveles de estrés. Acelere. No tener tiempo.

En la medida en que emerge la capacidad de percibir y manejar el mundo espiritual, también se merma o deteriora el manejo y la relación con el mundo físico, por eso el estrés surge como una consecuencia directa de disminuir la tolerancia ante la frustración, y de perder la capacidad de moverse en el mundo actual con sus complejidades y presiones (que corresponde al inicio del proceso de neuroactivación), cuando esto ocurre, la presión prolongada del mundo hace que el procesador perceptual (cerebro-mente) se “recaliente” como si fuera un motor, esto hace que la persona quede abrumada por la realidad exterior, y lo manifieste en su cuerpo, su mente y sus emociones, a través de los diversos síntomas del estrés, como por ejemplo: dolor de cabeza, migraña, trastornos del sueño, irritabilidad, acelere, disminución en la calidad de vida, dificultad de concentración, merma en la capacidad productiva, no tener tiempo, etc.

 

3. Sentir que se está viviendo una vida ajena, o que se es alguien diferente al yo social.

Una cosa es ser diferente de las demás personas, y otra cosa es sentir que se es alguien diferente al personaje de la vida cotidiana. La neuroactivación genera una profunda trasformación en la estructura interior de la persona, lo que produce múltiples cambios en sus gustos, necesidades, hábitos, relaciones y metas, esto se debe a que cuando la estructura psicológica cambia, entonces el ser empieza a demandar un tipo nuevo de alimento o combustible, que es muy difícil de encontrar en el mundo externo, ya que como en la sociedad actual casi todo está pensado y diseñado para personas del hemisferio izquierdo, es muy común que la persona índigo -que apenas inicia el proceso de activación del hemisferio derecho- se sienta extraña, diferente o desadaptada, y que el mundo se le convierta en un desierto en donde no encuentra satisfactores para sus nuevas necesidades, debido a que el surgimiento de su personalidad emergente, hace que se divorcien el querer y el hacer, y que se empiece a tener una doble vida o doble identidad, lo que es descrito por algunas personas como estar viviendo una vida ajena, como estar en el sitio equivocado, o como ser alguien diferente al personaje de la vida cotidiana. Apartir de este punto en el proceso, se establece una clara diferencia entre la personalidad cotidiana y la personalidad emergente, la cual crece hasta convertirse en dominante.

 

4. Rebeldía y terquedad.

Estas características no son malas en sí mismas, sino que se convierten en algo contraproducente cuando no se manejan de una manera adecuada y en su justa medida. Todas las personas neuroactivas son rebeldes por naturaleza, y está bien que así lo sean, ya que su misión tiene que ver con el cambio planetario y la transformación social. Como todo cambio implica una resistencia natural, por eso es que quienes están destinados a realizarlo deben contar con una buena dosis de rebeldía, la cual también puede interpretarse como una manera en que la energía represada se agrupa para buscar la salida, así como lo hacen los ríos para llegar al mar. Esta clase de rebeldía de las personas índigo también se conoce como “ira por el dominio”, ya que hace que cuando se les mete algo en la cabeza se convierte casi en una obsesión, hasta que terminan realizándolo y dedicando sus vidas en ello.
Cuando la rebeldía y la testarudez se convierten en un problema, esto también corresponde a una necesidad inconsciente de la persona, que busca llegar hasta las últimas consecuencias de algo riesgoso, lo cual se debe al profundo sentido que allí encuentra, y que tiene que ver con un proceso para sanar alguno de los aspectos de su vida. Hay ocasiones en donde no se aprende por consejos sino que hay que vivir la experiencia, ya que si no se toca fondo tampoco se recoge la enseñanza que se encuentra al final de cada abismo.

 

5. Aburrirse muy rápido de las cosas. No soportar la monotonía ni lo lineal.

La especie humana tiene dos modos cognitivos para darse cuenta de la realidad: el consciente y el inconsciente, pero el ser humano actual opera sólo con el consciente. La neuroactivación pone en funcionamiento el Modo Cognitivo Espiritual (mundo espiritual, hemisferio cerebral derecho), esto causa que el sistema perceptual de las personas índigo cuente con un procesador más rápido y de mayor capacidad -como si fuera una especie de cámara filmadora más potente-, que les otorga una dosis de energía extra, con la que logran vivir más rápido y más intenso que los demás, y también ser más ágiles, magnéticas, inteligentes, curiosas, creativas y líderes. Estas características ofrecen múltiples ventajas, pero teniendo en cuenta que el mundo en el que vivimos está diseñado para personas normales, llega un punto en el que ser tan diferente hace todo sea más difícil, es como ser enano en un mundo de gigantes o gigante en un mundo de enanos. Como las personas neuroactivas queman las etapas más rápido, y viven los procesos humanos de una manera más intensa y riesgosa, esta precocidad es justo lo que causa que se aburran más rápido de las cosas, y que no soporten la monotonía ni lo lineal.

 

6. Gusto por las emociones fuertes, los excesos, y la satisfacción de los instintos básicos.

La especie humana tiene dos modos cognitivos para darse cuenta de la realidad: el consciente y el inconsciente, pero el ser humano actual opera sólo con el consciente. La neuroactivación pone en funcionamiento el Modo Cognitivo Espiritual, que corresponde principalmente al hemisferio cerebral derecho, esto causa que el sistema perceptual de las personas índigo cuente con un procesador más rápido y de mayor capacidad (como si fuera una especie de cámara filmadora más potente), que les otorga una dosis de energía extra, con la que logran vivir más rápido y más intenso que los demás, y también ser más ágiles, magnéticas, inteligentes, curiosas, creativas y líderes. El problema radica en que esta clase de sistema perceptual, hace que los índigo requieran de estímulos mayores y cada vez más frecuentes, por lo tanto empiezan a desarrollar un creciente gusto por las emociones fuertes, hasta que esta pasión por todo lo extremo, se convierte en el desboque de los instintos básicos, que los adentra en un mundo de vicios y excesos, del que no todos logran salir.
Existen dos formas en que los instintos básicos aparecen en la cotidianidad, la primera es una forma natural en que éstos salen detonados por circunstancias específicas de la realidad, cuando esto se maneja a largo plazo se convierte en una forma de explorar hasta el extremo los diferentes aspectos de la vida. La segunda forma es cuando las circunstancias de la vida le quitan al individuo sus seguridades personales y lo dejan sin nada externo que cuidar, entonces su psiquismo pasa de la armonía al caos y sus instintos básicos toman el control, lo cual genera desde comportamientos antisociales hasta conductas autodestructivas, criminales o suicidas. En otras palabras, la diferencia entre la satisfacción de los instintos básicos en una persona Neuronormal y en una persona neuroactiva, radica en que la persona Neuronormal satisface sus instintos básicos como parte de explorar el mundo y quemar etapas, en cambio la persona cristal no sólo lo hace por este motivo, sino también para buscar adaptarse y resistir ante una situación crítica.
Los instintos básicos tienen una relación directa con los siete pecados capitales: ira, lujuria, pereza, gula, envidia, codicia y vanidad, los cuales cumplen un papel protagónico dentro del tema del proceso de neuroactivación, ya que para poder culminar de manera satisfactoria este proceso (final de la etapa arcoíris), es un prerrequisito indispensable haber trascendido el yo, y esto sólo se logra depurando la importancia personal, teniendo un control sobre las emociones, y siendo impecable en cada uno de los aspectos del ser, para lo cual la persona debe de conducir cada uno de sus instintos básicos hasta la condición de virtud esencial, y la manera de hacerlo es siendo capaz de transformar la ira en serenidad, la lujuria en amor, la pereza en acción (motivación), la gula en mesura, la envidia en compasión, la codicia en generosidad, y la vanidad en humildad.
Uno de los mayores riesgos de la neuroactivación, es que una persona que se encuentre en la etapa cristal pierda sus seguridades ontológicas y quede sin nada externo que perder, ya que si no está anclada a un sentido esencial en su vida, ahí es cuando corre el peligro de que se le ausente el propósito, lo cual puede generarle: Pérdida de la autoestima o amor a sí misma, pérdida del compromiso con su causa personal, y pérdida del sentido de vida. Ante una situación como la anterior existen tres clases de reacciones: 1. Entregarse a satisfacer los instintos básicos para buscar consentirse un poco y compensar con ello la dura situación, lo cual no es más que una especie de válvula de escape para buscar adaptarse y resistir.
2. Entrar en crisis y perder el instinto de conservación, dando pie a las tendencias suicidas, que sólo intentan estimular sus golpeadas emociones, y restablecer el sentido en su vida así sea por un momento. 3. Las personas en quienes no surte efecto las dos reacciones anteriores, corren el riesgo de convertirse en suicidas, ya sea suicidas de su cuerpo, o suicidas de su ser interior, que equivale a abandonar los propósitos e ideales, a cambio del bienestar y la seguridad.
Es un hecho que las personas neuroactivas son susceptibles a caer en el desboque de los instintos básicos y a caer presa de cualquier tipo de adicción, esto se debe a que una de las cosas que más necesita todo a quien se le active el hemisferio derecho, es precisamente contar con mecanismos que le permitan tener experiencias cercanas al Modo Cognitivo Espiritual (mundo espiritual, Realidad Espiritual), y el desboque de los instintos básicos junto con las adicciones, son los más nocivos métodos empíricos que las personas utilizan cuando desconocen lo que les pasa, y cuando no saben manejar metodologías especializadas para tener acceso al inconsciente, como por ejemplo: meditación, yoga, rituales místicos, enteógenos, visualización dirigida, etc. Esto indica que uno de los principales riesgos que se corren con el fenómeno humano de la neuroactivación, es que la sociedad actual no está preparada para ofrecerle a las miles de personas que se neuroactivan, la posibilidad de orientarlas para que aprendan a manejar mecanismos adecuados de acercamiento al inconsciente. Si estas personas no satisfacen de una buena manera esta necesidad que les genera la misma neuroactivación, entonces se convierten en un enorme grupo de riesgo en lo que respecta al tema de instintos básicos y conductas criminales.

 

7. Déficit de atención. Problemas de aprendizaje.

Cuando la dimensión interna adquiere protagonismo, entonces la dimensión externa pierde importancia, nitidez y manejo, ya que toda esa atención y energía dirigida a lo mental, hace que se modifique el enfoque de la percepción, y que se merme la capacidad de agarre del mundo, por lo tanto se ven afectados varios aspectos de la persona, como la memoria, el interés, la motivación, la productividad, y su relación con los elementos de la realidad, entre otros. Todo gran poder implica grandes responsabilidades, y éstas empiezan por aprender a manejarlo antes de ofrecerlo como servicio. El déficit de atención y los problemas de aprendizaje ocurren cuando la persona índigo está fuera de su elemento, lejos de sus ideales, y ocupando el lugar que no le corresponde, por eso es que no logra sobrellevar su diferencia con el mundo, ni encausar la gran cantidad de energía que tiene.

 

8. Depresión. Desmotivación. Crisis existenciales. Ataques de sinsentido. Trastorno bipolar.

La principal causa de las diversas crisis y conmociones psicológicas por las que atraviesa una persona durante el proceso de neuroactivación, es que para lograr que este cambio mental se cumpla con éxito, la persona necesariamente tiene que morir al viejo yo para darle paso al yo nuevo, o sea que la vieja identidad debe llegar a su fin, para que se geste y nazca un ser nuevo con una identidad renovada Estas crisis tan negativas en apariencia, son parte del grupo de factores que tienen la importante función de destruir lentamente al yo viejo representado en el ego y la importancia personal, para que así la renovación sea posible. Es por esto que la neuroactivación se convierte en un icono fundamental de las experiencias psicológicas de muerte-renacimiento, lo que guarda una relación directa con todos los ritos de paso que se celebran en las comunidades aborígenes, en donde la dificultad y el dolor cumplen un papel protagónico, en el objetivo de llevar a la persona al límite de su resistencia física, mental y emocional, para forzar en ésta una pequeña muerte interior, después de la cual queda un ser renovado, con más experiencia, valoración, humildad y fortaleza.
El proceso de neuroactivación desestructura el yo de la persona, haciéndola pasar por un período de dificultad y vulnerabilidad, no es gratuito que una de las más difíciles pruebas del inicio de este proceso, es la que tiene que ver con los altibajos y alteraciones extremas que sufren el ánimo y las emociones. Cuando el ánimo es muy poco y las emociones son de polaridad negativa, a eso lo llamamos depresión, la cual es una consecuencia directa de lo cercano o lo lejano que se encuentre, aquello en lo que la persona tenga depositado el sentido. Por lo general la depresión es un problema de sentido, en donde se pone en entredicho las preguntas fundamentales: ¿Quién soy yo?, ¿Cuál es mi pasión?, ¿Cuál es mi misión en la vida?, ¿Cuál es mi puesto en el mundo?, ¿Qué hacer?, ¿Hacia dónde me dirijo?. Como la neuroactivación cambia la polaridad psicológica y cerebral, entonces al sentido también le toca trastearse de lugar, el problema es que la persona desconoce lo que ocurre, y por lo tanto sólo alcanza a percibir la ausencia de sentido en su vida, lo que le causa gran angustia y confusión. Las manifestaciones de estas alteraciones internas, van desde simple pereza o desmotivación, hasta intensas crisis psicológicas, largas depresiones, e incluso tendencias suicidas o suicidio. De igual forma, las fuertes estremecidas en el ánimo y las emociones, también obedecen a que las grandes claridades y los grandes poderes, casi siempre vienen precedidos de grandes dolores, representados en las crisis internas o externas que constituyen las pruebas del proceso de neuroactivación.
Otras manifestaciones que genera el sinsentido, son: hipersensibilidad, inestabilidad emocional, marginación social, trastornos mentales, se pierde el gusto por cosas que antes se disfrutaban, se disminuye la tolerancia ante la frustración, se hace cada vez más notorio e insoportable el absurdo que reina en el mundo actual, llega al límite la capacidad de soportar presión, aumenta la fricción y los choques con la realidad, se disminuye la calidad de vida, etc. Esto es sólo una muestra de lo que sucede en la vida de una persona, cuando el sentido le cambia del mundo físico al mundo espiritual; esta trasformación integral incluye muchos otros cambios estructurales, como por ejemplo cambio de hábitos, de gustos, de diversiones, de amigos, de trabajo, de valores, de ideales y hasta de paradigmas mentales. Cuando se cambia de lente para observar la realidad, no sólo cambia lo observado sino también el observador.
Con la neuroactivación la persona empieza a manejar el Modo Cognitivo Espiritual, esto implica que a nivel psicológico se salga de todas sus seguridades, al adentrarse en un terreno mental completamente desconocido, en donde no puede ocultarse tras mecanismos de defensa. Es como si la neuroactivación causara temblores y terremotos constantes en la psiquis de la persona, los cuales le destruyen todo lo que sea falso en su vida, y no le dejan de pie sino las pocas cosas verdaderas, que corresponden a su real naturaleza, y no al personaje social que fabricó el sistema o la moda de turno.

 

9. Tener padecimientos psicológicos y no saber su causa, ni por qué se es diferente del mundo.

Una de las cosas que hace más difícil el proceso de neuroactivación, aparte de las duras pruebas que éste contiene, es precisamente que quienes lo padecen no saben por qué son tan diferentes de las demás personas, ni qué ocurre en sus vidas, o qué tan peligroso es, ni mucho menos cómo manejarlo, esto se debe a que como la ciencia desconoce casi todo lo referente al proceso de neuroactivación, entonces la sociedad aún no cuenta con mecanismos de prevención e intervención adecuados, para favorecer a las miles de personas afectadas por los múltiples síntomas que genera el síndrome de neuroactivación.

 

10. Problemas de adaptación. Rechazo social. No encajar. No seguir la norma.

La persona índigo tiene una diferencia estructural con el mundo que se manifiesta de dos formas básicas, en un primer momento esta diferencia hace que la persona no encaje y no se sienta cómoda en todo lo relacionado a las interacciones sociales: amigos, trabajo, familia, pareja, reuniones, salidas. En un segundo momento de esta etapa, la persona aprende a sacar ventaja de su diferencia, y logra escalar rápido a una posición social privilegiada, debido a su talento o su chispa, hasta que nuevamente pierde el agarre del afuera, cuando inicia la etapa cristal. Los problemas de adaptación con el sistema social se pueden explicar teniendo en cuenta que, como las personas neuroactivas se les empieza a detonar las facultades del hemisferio cerebral derecho (Modo Cognitivo Espiritual), entonces surge en ellas una creciente diferencia y fricción con el mundo externo, debido precisamente a que nuestra sociedad se encuentra regida por el hemisferio cerebral izquierdo, y como estos dos hemisferios manejan una frecuencia antagónica, entonces todos los afectados por la neuroactivación llevan las de perder, ya que es como si fueran en contra de la corriente; dicho en otras palabras, en la medida en que emerge la capacidad de percibir y manejar el mundo espiritual, también se merma o deteriora el manejo y la relación con el mundo físico.

 

11. Perder interés por actividades que antes se disfrutaban. Descenso en la eficiencia y la productividad.

Cuando la dimensión interna adquiere protagonismo, entonces la dimensión externa pierde importancia, manejo y nitidez, ya que toda esa atención y energía dirigida a lo mental, hace que se modifique el enfoque de la percepción, y que se merme la capacidad de agarre del mundo, por lo tanto se ven afectados varios aspectos de la persona: la memoria, el interés, la motivación, la productividad, y su relación con los elementos de la realidad, entre otros. El interés o el deleite que experimentemos con algo, proviene del nivel de identificación que tengamos con ese algo específico. Como la neuroactivación ocasiona diversos cambios estructurales en la persona, esto afecta en mayor o menor grado muchos de sus gustos e identificaciones, por lo tanto si se corre el espejo entonces el reflejo se disminuye o se pierde, y esto ocasiona que se modifiquen hábitos muy antiguos y arraigados, lo cual genera en la persona un profundo impacto psicológico, que puede conducirla a una crisis de identidad debido a que el Yo pierde solidez.
La eficiencia y la productividad están ligadas directamente a la expectativa, la identificación, la motivación y el sentido, por eso cuando estos no están presentes en una actividad o tarea, de la única manera que se puede sostener la eficiencia y la productividad, es por una mezcla de temor, presión y obligación. Como la neuroactivación afecta el manejo del mundo externo, las relaciones sociales, la identidad, las emociones, el sentido, el ánimo, los gustos, etc., entonces este conjunto de factores van creando las condiciones necesarias para que se afecte la eficiencia y la productividad en las labores del mundo, lo cual también incluye el buen mantenimiento de todas sus partes o aspectos, como por ejemplo: estudio, trabajo, deberes familiares, presentación personal, etc.

 

12. Crisis con respecto al estudio o al trabajo. Dificultad en realizar las obligaciones.

La persona índigo se caracteriza por un fuerte sentido de autenticidad, y como tal no sigue lineamientos o conveniencias ajenas sino que sigue sus propias convicciones y gustos, por eso le da tanta dificultad adaptarse con horarios, plazos, normas, estructuras rígidas, o con cualquier cosa que sea diferente o ajena a su proyecto de vida, es por esto que con tal de seguirse a sí misma está dispuesta a pasar por encima de las opiniones ajenas o de lo que el sentido común indique. Una manera de entender lo que sucede con este tipo de personas, es que su atención empieza a cambiar del mundo exterior para dirigirse hacia el mundo interior, por lo tanto el desempeño en las tareas del afuera baja de calidad y de cantidad, o sea que cuando aumenta el compromiso y las tareas con el adentro, esto hace que las obligaciones y deberes externos se vean afectados, lo cual es el justo precio que se paga por activar el hemisferio cerebral derecho, por desarrollar las capacidades mentales, y por aprender a manejar conscientemente el mundo espiritual. Por tal razón, ese desánimo que caracteriza a los índigos con respecto al estudio o al trabajo, tiene que entenderse como mucho más que simple pereza o irresponsabilidad, y el tratamiento para ello debe trascender los mecanismos de la obligación y el castigo.

 

13. No lograr independencia ni autonomía. No ser capaz de ponerse máscaras ni de ser hipócrita.

La persona índigo se caracteriza por un fuerte sentido de autenticidad, y como tal no sigue lineamientos o conveniencias ajenas sino que sigue su propio destino, por eso le da tanta dificultad adaptarse con horarios, plazos, normas, estructuras rígidas, o con cualquier cosa que sea diferente o ajena a su proyecto de vida, es por esto que con tal de seguirse a sí misma está dispuesta a pasar por encima de lo que los demás piensen o de lo que el sentido común indique. Una manera de entender lo que sucede con este tipo de personas, es que su atención empieza a cambiar del mundo exterior para dirigirse hacia el mundo interior, es por esto que los referentes y conceptos personales adquieren tanta importancia, a tal punto que, ser auténtico, asertivo y transparente, se convierte en algo prioritario.
La neuroactivación contiene una fuerza tan poderosa, que hace a la persona índigo obviar todas las señales de peligro, para abrirse ruta en la vida por una senda estrecha y solitaria, ya que al no encajar en ninguno de los moldes sociales, le toca reinventarse a sí misma y encontrar su propia forma de estar en el mundo y de sobrevivir, por tal razón es una necesidad vital para ella ser autónoma, vivir en su propio espacio y trabajar como independiente, lo que muchas veces termina siendo un reto difícil de superar. No ser capaz de ponerse máscaras ni de ser hipócrita, va en cierto grado en contravía del protocolo social, en donde guardar las apariencias, no decir lo que se piensa y llevarle la corriente a la gente, es mucho más práctico y beneficioso que poner el alma al descubierto y arriesgarse a convertirse en un marginado social. El problema de las personas neuroactivas, es que la misma sensibilidad que tienen para cosas buenas, la tienen para darse cuenta del mal estado del mundo y de la sombra de las personas, y como aún no cuentan con la sabiduría para que las situaciones externas no los afecten, entonces aún no logran manejar con inteligencia todo lo que saben.

 

14. Ser contestatario y cuestionarlo todo.

No es fácil administrar todo ese ímpetu, fuerza y energía que tienen las personas índigo, sobre todo al inicio del proceso, cuando aún no se ha templado el carácter y no se sabe controlar el impulso de los instintos básicos. La aguda capacidad de observación, la buena voluntad y el sentido de justicia de los índigo, combinado con su orgullo, inexperiencia y rebeldía, hace que muchas veces manejen de manera imprudente la información que les llega (al mezclarla con emociones bajas), lo que anula la buena intención inicial y elimina cualquier tipo de filtro o censura que hayan tenido, por ello pecan por exceso de sinceridad, hasta llegar al punto de ser contestatarios y cuestionarlo todo, pero no con el ánimo de ayudar o buscar la verdad, sino más bien para darle rienda suelta a su impulso, o sea que terminan haciendo daño con la verdad que saben, al decirla desde la emoción y de una mala manera.

 

15. Confusión. Desesperación. Desesperanza. Agonía. Ansiedad.

Cuando no se conoce la causa de los síntomas, esto incrementa el malestar, la agonía, la ansiedad, la confusión, la desesperación y la desesperanza, y hace que se maneje la situación de maneras inadecuadas. Esto equivale a estar perdido en la selva, solo, de noche, sin ninguna luz, y atacado por todos los temores e inseguridades. Una de las más terribles realidades con respecto al fenómeno masivo de la neuroactivación, consiste en que nuestra sociedad no está preparada para enfrentar este evento, ya que ninguna de las ciencias tiene esclarecida la infinidad de factores y manifestaciones implicadas en este fenómeno, ni tampoco existen mecanismos colectivos de ayuda para personas neuroactivas; o sea que el desconocimiento del proceso de neuroactivación puede resultar mucho más dañino que los mismos síntomas causados por este proceso, los cuales sería más correcto entenderlos como trastornos temporales que como enfermedades o patologías, debido a que no son el resultado de que algo marche mal en la persona, sino que por el contrario, son síntomas de depuración interior (a nivel individual), y son señales de evolución de la especie humana (a nivel colectivo).

 

16. Desubicación. Sentir que se vino a algo especial a este mundo y no saber a qué.

Cada persona índigo siente que tiene un gran potencial en su interior, y que vino a esta vida para algo grande, pero de lo que no se tiene mucha certeza, es de cuál es ese potencial, o en cual causa enfocarlo, ni mucho menos cómo utilizarlo para llevar a cabo esa misión, es como si se oliera a comida pero sin distinguir cual preparación es. Este es un síntoma muy normal al inicio del proceso de neuroactivación, por el que no hay que preocuparse, para ello ayuda mucho tener en cuenta que sólo pocas personas llegan a ubicar el puesto que les corresponde en la vida, de una manera rápida y sin dificultad. Para muchas personas el proceso para encontrar su hacer en el mundo (vocación, pasión, etc.) es largo y dispendioso, ya que son procesos en donde se avanza por descarte, de lo general a lo particular.

 

17. Dificultad de encontrar la propia identidad, los gustos, los talentos y el lugar en el mundo.

La principal causa de las diversas crisis y conmociones psicológicas por las que atraviesa una persona en el proceso de neuroactivación, es que para lograr que el cambio mental se cumpla con éxito, necesariamente la persona tiene que morir al viejo yo para darle paso al yo nuevo. Estas crisis tan negativas en apariencia, son parte del grupo de factores que tienen la importante función de destruir lentamente a este yo viejo representado en el ego y la importancia personal, para que así la renovación sea posible. Es por esto que la neuroactivación se convierte en un icono fundamental de las experiencias de muerte-renacimiento, lo que guarda una relación directa con todos los ritos de paso que se celebraban –y aún se celebran- en las comunidades aborígenes, en donde la dificultad y el dolor cumplen un papel protagónico, en el objetivo de llevar a la persona al límite de su resistencia física, mental y emocional, para forzar en ésta una pequeña muerte interior, después de la cual se convierte en una persona renovada, con más experiencia, más fortaleza y más valoración.
El proceso de neuroactivación desestructura el yo de la persona, haciéndola pasar por un período de dificultad y vulnerabilidad psicológica, en el que se combina la muerte de la vieja identidad, con la gestación y el nacimiento de un nuevo ser. No es gratuito que una de las más difíciles pruebas del inicio de este proceso, es la que tiene que ver con los altibajos y alteraciones extremas que sufren el ánimo y las emociones. Cuando el ánimo es muy poco y las emociones son de polaridad negativa, a eso lo llamamos depresión, la cual es una consecuencia directa de lo cercano o lo lejano que se encuentre, aquello en lo que la persona tenga depositado el sentido. Como la neuroactivación cambia la polaridad psicológica y cerebral, entonces al sentido también le toca trastearse de lugar, el problema es que la persona desconoce lo que ocurre, y por lo tanto sólo alcanza a percibir la ausencia de sentido en su vida, lo que le causa más angustia y confusión. Las manifestaciones de estas alteraciones internas, van desde simple pereza o desmotivación, hasta largas depresiones, intensas crisis psicológicas, e incluso tendencias suicidas y suicidio. De igual forma, las fuertes estremecidas en el ánimo y las emociones, también obedecen a que las grandes claridades y los grandes poderes, casi siempre vienen precedidos de grandes dolores, representados en las crisis internas o externas que constituyen las pruebas del proceso de neuroactivación.
Otras manifestaciones que genera el sinsentido, son: hipersensibilidad, inestabilidad emocional, marginación social, trastornos mentales, se pierde el gusto por cosas que antes se disfrutaban, se disminuye la tolerancia ante la frustración, se hace cada vez más notorio e insoportable el absurdo que reina en el mundo actual, llega al límite la capacidad de soportar presión, aumenta la fricción y los choques con la realidad, se disminuye la calidad de vida, etc. Esto es sólo una muestra de lo que sucede en la vida de una persona, cuando el sentido le cambia del mundo físico al mundo espiritual; esta trasformación integral incluye muchos otros cambios estructurales, como por ejemplo cambio de hábitos, de gustos, de diversiones, de amigos, de trabajo, de valores, de ideales y hasta de paradigmas mentales. Cuando se cambia de lente para observar la realidad, no sólo cambia lo observado sino también el observador.
Con la neuroactivación la persona empieza a manejar el Modo Cognitivo Espiritual, esto implica que a nivel psicológico se salga de todas sus seguridades, al adentrarse a un terreno mental completamente desconocido, en donde no puede ocultarse tras mecanismos de defensa; es como si la neuroactivación causara temblores y terremotos constantes en el terreno psicológico de la persona, los cuales le destruyen todo lo que sea falso en su vida (sus identidades falsas), y no le dejan de pie sino las pocas cosas verdaderas, que corresponden a su real naturaleza, y no al personaje social que fabricó el sistema, o la moda de turno.

 

18. Tendencias suicidas e intentos de suicidio.

La estructura del proceso de neuroactivación se parece mucho a la estructura de los ritos de paso celebrados en las culturas indígenas, en donde el dolor cumple un papel protagónico. Aquí la persona se debe confrontar directamente con el peligro, la incomodidad, la escasez, la humillación, la dificultad, la adversidad, ya que sólo pasando por las pruebas más duras es que el verdadero potencial sale a flote, por eso es que luego de sobrevivir a una experiencia de sumo peligro, la persona sale renovada, convertida en otro ser, sabiendo muchas cosas nuevas que nunca se le olvidarán, esto se convierte en una especie de muerte-renacimiento en donde el ser se depura y los valores se renuevan, de ahí el alto concepto que nuestros ancestros tenían sobre la dificultad. Si bien estos ritos de paso se perdieron en nuestra cultura, aún existen muchas personas en quienes estos procesos psicológicos y existenciales se dan espontáneamente a través de las mismas circunstancias de la vida, el problema radica en que estas pruebas del proceso de neuroactivación son tan fuertes y extremas, que muchas personas no las aguantan, y por eso al no encontrar puntos de referencia ni ayudas efectivas, sus límites de resistencia mental y emocional se ven sobrepasados, hasta que finalmente colapsan cayendo en terrenos de la locura, el semi-autismo, las adicciones, las tendencias suicidas y hasta el mismo suicidio.
Cuando las circunstancias de la vida le quitan al individuo sus seguridades personales y sus puntos de referencia en el mundo, si no cuenta con buenos referentes internos de los cuales aferrarse, entonces al no tener bases sólidas y nada que cuidar, su psiquismo pasa de la armonía al caos, adquiriendo desde comportamientos antisociales hasta conductas autodestructivas, criminales o suicidas. En síntesis, lo que hace que una persona no soporte las cosas duras de la vida y se suicide, es una fusión de varios factores: Que su sentido de vida haya recibido un fuerte golpe o esté en avanzado estado de deterioro, combinado con una baja tolerancia ante la frustración, el no manejo de las emociones, y tener una importancia personal (ego) muy grande o muy poco flexible.

 

19.Toda clase de adicciones: Drogadicción, alcoholismo, ludopatía, anorexia.

Lo que obtiene un adicto cada vez que consume, es un ligero cambio de modo cognitivo que le produce una pequeña alteración de consciencia, con la que percibe la realidad desde un enfoque diferente al del estado de sobriedad, es algo muy parecido a lo que siente alguien enamorado cuando se encuentra con su pareja. Los adictos expresan esto argumentando que consumir les sube el ánimo, los hace sentirse mejor, olvidarse de sus problemas, y los desconecta de una realidad que por lo general se les torna pesada y molesta. Se podría decir que la drogadicción es una de las sombras del progreso humano, junto con la pobreza, la guerra, la injusticia, la violencia, etc. Pese a todos los aspectos positivos que tiene nuestra sociedad, el sistema de vida actual (en donde reina el capitalismo y la sociedad de consumo), también funciona como una especie de máquina que produce en las personas todas las modalidades y niveles de estrés, tensión, temor y frustración, lo cual finalmente las conduce a que busquen refugio en cualquier mecanismo que les permita huir de las cosas negativas del sistema, y obtener un descanso del peso que llevan en la vida cotidiana. Ahí es donde aparecen los diversos vicios y adicciones, como una posibilidad real que el mundo le ofrece a cada persona de arreglar los problemas inherentes al ritmo de vida actual, así sea de manera momentánea, algo muy parecido a tratar de cambiar la llanta pinchada de un carro, por una llanta de bicicleta.
Si esta presión del sistema la reciben de alguna manera todas las personas, es curioso que sólo afecte de manera patológica a algunas personas. Este porcentaje corresponde a las personas que atraviesan por el proceso de neuroactivación, ya que al pasar por las pruebas y dificultades del proceso, la persona aumenta su vulnerabilidad emocional y disminuye su tolerancia ante la frustración, por lo que pierde un poco su capacidad de adaptación al acelerado ritmo de la vida actual, lo cual conduce a que la persona necesite muletas para poder soportar el voltaje del mundo y adaptarse a la realidad que le toque vivir, finalmente, estas muletas terminan siendo todos los posibles modelos y niveles de adicción, que van desde las más conocidas: alcoholismo, drogadicción, ludopatía, y anorexia, hasta las adicciones socialmente admitidas, como por ejemplo, adicción al trabajo, a la televisión, al sexo, a llamar la atención, a consumir, etc. El problema es que así estas muletas sean funcionales y le permitan a la persona neuroactiva soportar la carga del mundo exterior, en la gran mayoría de los casos, las mismas muletas llegan a un punto en donde acaban con la estabilidad psicológica, el equilibrio emocional, y terminan por destruir la vida de la persona.
Es un hecho que las personas neuroactivas son susceptibles a caer presa de cualquier tipo de adicción, y a caer en el desboque de los instintos básicos, esto se debe a que una de las cosas que más necesita todo a quien se le active el Modo Cognitivo Espiritual (hemisferio derecho), es precisamente contar con mecanismos que le permitan tener experiencias cercanas al inconsciente, y las adicciones junto con el desboque de los instintos básicos, son los más nocivos métodos empíricos que las personas utilizan cuando desconocen lo que les pasa, y cuando no saben manejar metodologías especializadas para tener acceso al inconsciente, como por ejemplo: meditación, yoga, rituales místicos, enteógenos, visualización dirigida, etc. Esto indica que uno de los principales riesgos que se corren con el fenómeno humano de la neuroactivación, es que la sociedad actual no está preparada para ofrecerle a las miles de personas que se neuroactivan, la posibilidad de orientarlas para que aprendan a manejar mecanismos adecuados de acercamiento al inconsciente. Si estas personas no satisfacen de una buena manera esta necesidad que les genera la misma neuroactivación, entonces se convierten en un enorme grupo de riesgo en lo que respecta al tema de adicciones y conductas criminales (instintos básicos), junto con otros problemas de salud pública relacionados a la neuroactivación, como por ejemplo: estrés, ausentismo escolar y laboral, depresión, trastorno bipolar, migraña, etc.

 

20. Orgullo. Soberbia. Petulancia. Esnobismo. Vanidad. Egocentrismo. Hablar mucho de sí mismo.

Todas las cosas en exceso se tornan negativas o contraproducentes, es por esto que en el arte del equilibrio, es de suma importancia “el ser oportuno y la justa medida para cada cosa”. Ese es el trasfondo de la frase “Todo gran poder implica una gran responsabilidad”, o sea que para ser un poseedor digno de un talento especial, primero hay que aprender a manejar ese talento hasta dominar el arte. Por tal razón es muy normal que las personas índigo al inicio del proceso no sepan llevar su diferencia ni manejar sus dones, y que por ello a veces se tornan imprudentes, impulsivos, ególatras, e inclusive que utilicen toda esa fuerza y seguridad, para llegar a objetivos de todas las clases, desde los más sublimes y esenciales, hasta los más instintivos y descabellados. A la persona neuroactiva le queda muy fácil caer en esta sintomatología, debido a que su carisma arrollador y su exceso de energía, combinado con su diferencia y su autenticidad, la conducen a que caiga en la alucinación perceptual de creerse más o por encima de los demás, por lo tanto a veces actúa de manera desfasada con la realidad exterior. Aunque esta actitud siempre es contraproducente, cabe anotar que a veces les funciona a algunas personas índigo y con muy buenos resultados, ya que en nuestro sistema social, estas características forman parte de lo que debe tener un buen líder para ser competitivo y enérgico, y contar así con posibilidades reales para alcanzar el éxito en la vida.

 

21. No ser valiente ni osado. Ser incapaz de lanzarse al vacío y seguir los ideales. Postergar los sueños.

Al inicio del proceso de neuroactivación, uno de los principales obstáculos que tienen las personas índigo, es que pese a todas las ganas que sienten de zafarse del sistema (estudio, trabajo), y de dedicarse a la construcción de sus sueños (estudiar o trabajar como independiente), todavía no logran reunir lo necesario (valor suficiente, ganas, motivación, argumentos de peso) para tomar la decisión de arriesgar la seguridad y el bienestar presentes a cambio de un ideal de corazón, ya que ello implica lanzarse al vacío de la incertidumbre, y asumir el riesgo de depender de las propias capacidades para ganarse la vida. Esto conlleva enfrentar un sinnúmero de peligros y dificultades que muy pocos están dispuestos a asumir, como por ejemplo: trabajar sin diploma que respalde lo que se sabe hacer, no contar con el salario quincenal, no saber si el cambio de vida tendrá éxito, si la idea funcionará, si el proyecto tendrá acogida, si permanecerá en el tiempo, son demasiadas incertidumbres para enfrentar un sistema que cada vez funciona con más presión, por eso es que dar el salto es tan difícil, y sobretodo si ya se tienen responsabilidades y obligaciones. Las pocas personas que dejan todo para seguir sus ideales, son personas índigo que ya no soportan más el conflicto interno que les origina la neuroactivación (estar bien afuera pero mal adentro, o estar bien adentro pero mal afuera), y por lo tanto se ven obligadas a abandonar todas sus seguridades y respaldos sociales, en pos de alcanzar una remota posibilidad de éxito al interior de un medio complejo y muchas veces indescifrable, esto es como si a una persona le tocara dejar de viajar acompañada y por carretera, para empezar a viajar sola y por una trocha en la selva, Dejar la seguridad que proporciona pertenecer a la colectividad se constituye en la prueba más difícil de la primera etapa del proceso de neuroactivación (etapa índigo), en donde casi todas las personas se topan con barreras y dificultades, que casi siempre parecen imposibles de superar.

22. Entregarse a la satisfacción de los instintos básicos sin medir las consecuencias.

La especie humana tiene dos modos cognitivos para darse cuenta de la realidad: el consciente y el inconsciente, pero el ser humano actual opera sólo con el consciente. La neuroactivación pone en funcionamiento el modo cognitivo inconsciente, que corresponde principalmente al hemisferio cerebral derecho, esto causa que el sistema perceptual de las personas índigo cuente con un procesador más rápido y de mayor capacidad (como si fuera una especie de cámara filmadora más potente), que les otorga una dosis de energía extra, con la que logran vivir más rápido y más intenso que los demás, y también ser más ágiles, magnéticas, inteligentes, curiosas, creativas y líderes. El problema radica en que esta clase de sistema perceptual, hace que los índigo requieran de estímulos mayores y cada vez más frecuentes, por lo tanto empiezan a desarrollar un creciente gusto por las emociones fuertes, hasta que esta pasión por todo lo extremo, se convierte en el desboque de los instintos básicos, que los adentra en un mundo de vicios y excesos, del que no todos logran salir.
Es un hecho que las personas neuroactivas son susceptibles a caer en el desboque de los instintos básicos y a caer presa de cualquier tipo de adicción, esto se debe a que una de las cosas que más necesita todo a quien se le active el hemisferio derecho, es precisamente contar con mecanismos que le permitan tener experiencias cercanas al Modo Cognitivo Espiritual (mundo espiritual, Realidad Espiritual), y el desboque de los instintos básicos junto con las adicciones, son los más nocivos métodos empíricos que las personas utilizan cuando desconocen lo que les pasa, y cuando no saben manejar metodologías especializadas para tener acceso al inconsciente, como por ejemplo: meditación, yoga, rituales místicos, enteógenos, visualización dirigida, etc. Esto indica que uno de los principales riesgos que se corren con el fenómeno humano de la neuroactivación, es que la sociedad actual no está preparada para ofrecerle a las miles de personas que se neuroactivan, la posibilidad de orientarlas para que aprendan a manejar mecanismos adecuados de acercamiento al inconsciente. Si estas personas no satisfacen de una buena manera esta necesidad que les genera la misma neuroactivación, entonces se convierten en un enorme grupo de riesgo en lo que respecta al tema de instintos básicos y conductas criminales.
Existen dos formas en que los instintos básicos aparecen en la cotidianidad, la primera es una forma natural en que éstos salen detonados por circunstancias específicas de la realidad, cuando esto se maneja a largo plazo se convierte en una forma de explorar hasta el extremo los diferentes aspectos de la vida. La segunda forma es cuando las circunstancias de la vida le quitan al individuo sus seguridades personales y lo dejan sin nada externo que cuidar, entonces su psiquismo pasa de la armonía al caos y sus instintos básicos toman el control, lo cual genera desde comportamientos antisociales hasta conductas autodestructivas, criminales o suicidas. En otras palabras, la diferencia entre la satisfacción de los instintos básicos en una persona neuronormal y en una persona cristal, radica en que la persona neuronormal satisface sus instintos básicos como parte de explorar el mundo y quemar etapas, en cambio la persona cristal no sólo lo hace por este motivo, sino también para buscar adaptarse y resistir ante una situación crítica.
Los instintos básicos tienen una relación directa con los siete pecados capitales: ira, lujuria, pereza, gula, envidia, codicia y vanidad, los cuales cumplen un papel protagónico dentro del tema del proceso de neuroactivación, ya que para poder culminar de manera satisfactoria este proceso (final de la etapa arcoíris), es un prerrequisito indispensable haber trascendido el yo, y esto sólo se logra depurando la importancia personal, teniendo un control sobre las emociones, y siendo impecable en cada uno de los aspectos del ser, para lo cual la persona debe de conducir cada uno de sus instintos básicos hasta la condición de virtud esencial, y la manera de hacerlo es siendo capaz de transformar la ira en serenidad, la lujuria en amor, la pereza en acción (motivación), la gula en mesura, la envidia en compasión, la codicia en generosidad, y la vanidad en humildad.
Uno de los mayores riesgos de la neuroactivación, es que una persona que se encuentre en la etapa cristal pierda sus seguridades ontológicas y quede sin nada externo que perder, ya que si no está anclada a un sentido esencial en su vida, ahí es cuando corre el peligro de que se le ausente el propósito, lo cual puede generarle: Pérdida de la autoestima o amor a sí misma, pérdida del compromiso con su causa personal, y pérdida del sentido de vida. Ante una situación como la anterior existen tres clases de reacciones: 1. Entregarse a satisfacer los instintos básicos para buscar consentirse un poco y compensar con ello la dura situación, lo cual no es más que una especie de válvula de escape para buscar adaptarse y resistir. 2. Entrar en crisis y perder el instinto de conservación, dando pie a las tendencias suicidas, que sólo intentan estimular sus golpeadas emociones, y restablecer el sentido en su vida así sea por un momento. 3. Las personas en quienes no surte efecto las dos reacciones anteriores, corren el riesgo de convertirse en suicidas, ya sea suicidas de su cuerpo, o suicidas de su ser interno, que equivale a abandonar los propósitos e ideales, a cambio de la seguridad, el bienestar y la comodidad.

 

23. Tener mucho ego e importancia personal, ser soberbio, no tener prudencia ni humildad.

Todas las cosas en exceso se tornan negativas o contraproducentes, es por esto que en el arte del equilibrio, es de suma importancia “el ser oportuno y la justa medida para cada cosa”. Ese es el trasfondo de la frase “Todo gran poder implica una gran responsabilidad”, o sea que para ser un poseedor digno de un talento especial, primero hay que aprender a manejar ese talento hasta dominar el arte. Por tal razón es muy normal que las personas índigo al inicio del proceso no sepan llevar su diferencia ni manejar sus dones, y que por ello a veces se tornan imprudentes, impulsivos, ególatras, e inclusive que utilicen toda esa fuerza y seguridad, para llegar a objetivos de todas las clases, desde los más sublimes y esenciales, hasta los más instintivos y descabellados. A la persona neuroactiva le queda muy fácil caer en esta sintomatología, debido a que su carisma arrollador y su exceso de energía, combinado con su diferencia y su autenticidad, la conducen a que caiga en la alucinación perceptual de creerse más o por encima de los demás, por lo tanto a veces actúa de manera desfasada con la realidad exterior. Aunque esta actitud siempre es contraproducente, cabe anotar que a veces les funciona a algunas personas índigo y con muy buenos resultados, ya que en nuestro sistema social, estas características forman parte de lo que debe tener un buen líder para ser competitivo y enérgico, y contar así con posibilidades reales para alcanzar el éxito en la vida.

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Artículo extraído del libro Mecánica Psicobioespiritual.
Autor: Juan David Silva Aguirre.
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