Problematicas Cristal

A continuación encontrarás las problemáticas que viven las personas cristal, ten en cuenta que todas las problemáticas que guardan alguna relación se encuentran agrupadas en familias. Busca en la siguiente lista el problema que quieras entender, y recuerda el número en el que está para que así te quede fácil encontrarlo.

 

– 1. Introversión. Aislamiento. No tener amigos. Vivir en profunda soledad.
– 2. Semi-autismo. Sentirse ajeno al mundo. Problemas para salir a la calle y a reuniones sociales.
– 3. Fallas en las relaciones y en la comunicación. Hastío del mundo y de las conversaciones mundanas.
– 4. Ser incomprendido, marginado y juzgado por ser diferente. – No sentirse querido ni valorado.
– 5. Vivir desfasado de la realidad. Tener necesidades que el mundo no alcanza a satisfacer.
– 6. Dificultad de encontrar la propia identidad, los gustos, los talentos y el lugar en el mundo.
– 7. Dificultad para plasmar la genialidad en el mundo.
Producir excelentes ideas pero no lograrlas capitalizar.
– 8. Dependencia económica. Tener bloqueada la capacidad de producción.
– 9. Emociones desbordadas. Intolerancia. Nerviosismo. Irritabilidad. Pánico. Rabia contra el mundo.
– 10. Ser elevado o despistado. Pérdida de la memoria. “Perder el hilo”. Desubicación temporal.
– 11. Adicciones en general: drogadicción, alcoholismo, ludopatía, anorexia.
– 12. Renunciar a los ideales. Dejar de creer en la capacidad para alcanzar los sueños.
– 13. Perder el amor a sí mismo. Indiferencia. Distanciamiento. Letargo.
– 14. Tendencias suicidas e intentos de suicidio. Perder el instinto de conservación.
– 15. Depresión. Desmotivación. Crisis existenciales. Ataques de sinsentido. Trastorno bipolar.
– 16. Trastornos mentales. Desestructuración del yo. Pérdida de la noción de realidad.
– 17. Ausentismo escolar y laboral.
– 18. Grandes adversidades. Estados de dolor y humillación. Sentirse impotente y abatido. Fracasar.
– 19. Ser neutral ante las emociones, hasta el punto de eclipsar el sentir.
– 20. Estar desligado del mundo a extremos no prácticos. Problemas de interacción con el mundo.

 

DESARROLLO

1. Introversión. Aislamiento. No tener amigos. Vivir en profunda soledad.

Cuando una persona neuroactiva pasa de la etapa índigo a la etapa cristal, lo que sucede a nivel cerebral es que ocurre un cambio de hemisferio dominante, o sea que antes del cambio ocasionado por la neuroactivación, el hemisferio izquierdo es dominante con respecto al derecho, y luego del cambio, el hemisferio derecho empieza a ser dominante sobre el izquierdo. Esto la persona lo vive como un deterioro en sus relaciones externas, y como una pérdida del manejo de la realidad, lo cual es reemplazado por la especialización en uno o varios temas u oficios, y por el desarrollo de las capacidades mentales.
Cuando la persona empieza a sentir que el mundo externo no tiene nada que ver con ella, ahí es cuando el contacto con lo social hace fricción y las relaciones empiezan a deteriorarse, hasta llegar al punto de sentirse agredida por las otras personas y por el sistema mismo, lo que la deja completamente desmotivada y buscando refugio inconsciente en cualquier tipo de aislamiento: silencio, introversión, soledad, indiferencia, desinterés, ausentismo escolar o laboral, retraimiento, etc.
El problema estructural de las personas cristal consiste en que, al activárseles el hemisferio derecho, les toca aprender a manejar el otro modo cognitivo (el inconsciente) para poder percibir el mundo espiritual de manera consciente, hasta que sean capaces de moverse en la otra realidad con maestría. Esta tarea es tan intensa y tan demandante a nivel cognitivo, que la persona se ve obligada a soltar el mundo temporalmente, por lo que se merma la productividad y el rendimiento, hasta que el hacer en el mundo se bloquea debido a la diferencia que existe, entre la frecuencia de la persona cristal (hemisferio derecho) con la frecuencia del sistema actual (hemisferio izquierdo); esto va acompañado de una profunda soledad, que no sólo es insoportable sino también peligrosa, ya que aparte de ser el primer síntoma de semi-autismo, si la persona durante esta etapa no cuenta con alguien que le sirva de soporte económico y emocional, pueden complicarse las cosas y pasar por duras crisis laborales y económicas, o tener experiencias traumáticas que le afecten las emociones y le generen trastornos mentales. Por lo difícil de la situación, tener una pareja que entienda o contar con una amistad verdadera, muchas veces puede salvar a la persona afectada de caer en alguna de las diversas patologías que genera la neuroactivación.
La soledad que aquí se cita no es física sino existencial, entonces la verdadera compañía sólo la puede proporcionar alguien que esté pasando por lo mismo o que haya pasado por una situación similar, ya que únicamente estas personas pueden hablar el mismo lenguaje que habla el afectado, entenderlo de corazón y proporcionarle una ayuda efectiva, pero la realidad es que personas así escasean en la sociedad, lo que convierte esto en una situación de alto riesgo, tanto a nivel individual como social.
La hipersensibilidad y la capacidad de visión de las personas cristal hace que el contacto con el mundo les cause daño, o les parezca demasiado predecible, desgastante, monótono, pesado, inaguantable o aburrido, por eso se aíslan, se retraen del mundo y vuelcan toda su atención y energía hacia el universo interno, en donde por lo general encuentran uno o varios temas que les apasionan, y a partir de ahí empiezan a construir su propia película o dimensión, en la que se sumergen por completo, desconectándose del contexto histórico- social, para refugiarse del mundo en su propio capullo, que por fuera se ve quieto y casi muerto, pero por dentro está gestándose la vida a partir de un sinnúmero de cambios.
La mejor analogía que explica lo que sucede con la persona cristal, es el proceso de una oruga que pasa por el estado de crisálida para transformarse en mariposa, o sea que la crisálida es un estado limítrofe, una etapa umbral que une la muerte de la oruga con el nacimiento de la mariposa. La persona cristal corresponde a la crisálida, en donde se gesta todo el proceso de transformación, para que un individuo cambie su estructura y se convierta en alguien muy diferente a quien era, así es que un ser humano normal (etapa índigo) despliega las alas de su mente (etapa cristal) para convertirse en un ser superdotado, en un sabio o en un genio (etapa arcoíris), lo cual no sólo le sucede a los Savans (genios autistas) sino a los sanadores, chamanes, inventores, etc.

 

2. Semi-autismo. Sentirse ajeno al mundo. Problemas para salir a la calle y a reuniones sociales.

Cuando una persona neuroactiva pasa de la etapa índigo a la etapa cristal, lo que sucede a nivel cerebral es que ocurre un cambio de hemisferio dominante, o sea que antes del cambio ocasionado por la neuroactivación, el hemisferio izquierdo es dominante con respecto al derecho, y luego del cambio, el hemisferio derecho empieza a ser dominante sobre el izquierdo. Esto la persona lo vive como un deterioro en sus relaciones externas, y como una pérdida del manejo de la realidad, lo cual es reemplazado por la especialización en uno o varios temas u oficios, y por el desarrollo de las capacidades mentales. La etapa semi-autista se caracteriza por grandes pruebas psicológicas y aislamiento social, en donde la persona se sumerge en su universo interno (hemisferio derecho), en el que se siente a gusto y a salvo, dejando muchas veces de lado el mundo racional externo.
Cuando la persona empieza a sentir que su vida y su ser no tienen que ver nada con el mundo externo, ahí es cuando el contacto con lo social hace fricción y las relaciones se empiezan a deteriorar, hasta llegar al punto de sentirse agredida por las otras personas y por el sistema mismo, lo que la deja completamente desmotivada y buscando refugio en cualquier tipo de aislamiento: soledad, silencio, indiferencia, ausentismo escolar o laboral, etc.
La diferencia que existe entre el autismo y el semi-autismo, radica en que para alguien autista puede serle muy difícil o casi imposible salir del autismo, en cambio las personas semi-autistas nacen normales, se convierte en semi-autistas sólo cuando atraviesan por la etapa cristal del proceso de neuroactivación, y cuando salen de ésta e inicia la etapa arcoíris, retornan a la normalidad en este aspecto y se reconectan con el mundo.
El problema estructural de las personas cristal consiste en que, al activárseles el hemisferio derecho, les toca como sea aprender a manejar el otro modo cognitivo (el inconsciente) para poder percibir el mundo espiritual de manera consciente, hasta que sean capaces de moverse en la otra realidad con maestría. Esta tarea es tan intensa y tan demandante a nivel cognitivo, que la persona se ve obligada a soltar el mundo temporalmente, por lo que se merma la productividad y el rendimiento, hasta que el hacer en el mundo se bloquea debido a la diferencia que existe, entre la frecuencia de la persona cristal (hemisferio derecho) con la frecuencia del sistema actual (hemisferio izquierdo). Esta diferencia de frecuencias es la base estructural del autismo en todos sus niveles, y cumple un doble papel, por un lado hace que la persona no se sienta bien estando en el mundo, y por el otro lado hace que el mundo rechace a estas personas y las convierta en seres marginales, es por esto que quedan aislados por más valores que tengan, y sus obras no son acogidas por excepcionales que sean, lo cual ni siquiera se debe a la falta de buena voluntad de las dos partes, sino a la diferencia de enfoques con los que perciben la realidad, es como si la persona cristal quedara hablando un lenguaje diferente, o sintonizando un canal diferente al del mundo, por lo tanto se convierte en una isla de genialidad rodeada de un océano de incapacidad.
Con la sensibilidad potenciada al extremo debido al desarrollo del otro modo cognitivo (inconsciente, mundo espiritual), la persona cristal se hace muy frágil y vulnerable, esto la obliga a buscar la manera de apartarse de la realidad externa, hasta que le toca retirarse de ésta buscando protegerse. Aunque las casas en la ciudad y las fincas en el campo puedan proporcionar refugio a estas personas, lo cierto es que la situación no es cómoda para ellas, ya que la presión para que enfrenten el mundo y se hagan responsables de sí mismas, la reciben por todos lados: amigos, familia, deberes, obligaciones, supervivencia, equilibrio psicológico y emocional, etc. Para alguien cristal no es fácil tener que dejar de producir, en un mundo donde el trabajo y el consumo lo es casi todo.
La hipersensibilidad y la capacidad de visión de las personas cristal hace que el contacto con el mundo les cause daño, o les parezca demasiado predecible, desgastante, monótono, pesado, inaguantable o aburrido, por eso se aíslan, se retraen del mundo y vuelcan toda su atención y energía hacia el universo interno, en donde por lo general encuentran uno o varios temas que les apasionan, y a partir de ahí empiezan a construir su propia identidad, película o dimensión, en la que se sumergen por completo, desconectándose del contexto histórico- social, para refugiarse en su propio capullo, que por fuera se ve quieto y casi muerto, pero por dentro está gestándose la vida a partir de un sinnúmero de cambios.
La mejor analogía que explica lo que sucede con la persona cristal, es el proceso de una oruga que pasa por el estado de crisálida para transformarse en mariposa, o sea que la crisálida es un estado limítrofe, una etapa umbral que une la muerte de la oruga con el nacimiento de la mariposa. La persona cristal corresponde a la crisálida, en donde se gesta todo el proceso de transformación, para que un individuo cambie su estructura y se convierta en alguien muy diferente a quien era, así es que un ser humano normal despliega las alas de su mente para convertirse en un ser superdotado, en un sabio o en un genio, lo cual no sólo le sucede a los Savans (genios autistas) sino a los sanadores, chamanes, inventores, etc.

 

3. Fallas en las relaciones y en la comunicación. Hastío del mundo y de las conversaciones mundanas.

Cuando una persona neuroactiva pasa de la etapa índigo a la etapa cristal, lo que sucede a nivel cerebral es que ocurre un cambio de hemisferio dominante, o sea que antes del cambio ocasionado por la neuroactivación, el hemisferio izquierdo es dominante con respecto al derecho, y luego del cambio, el hemisferio derecho empieza a ser dominante sobre el izquierdo. Esto la persona lo vive como un deterioro en sus relaciones externas, y como una pérdida del manejo de la realidad, lo cual es reemplazado por el desarrollo de las capacidades mentales, y por la especialización en uno o varios temas u oficios.
Cuando la persona empieza a sentir que el mundo externo no tiene nada que ver con ella, ahí es cuando el contacto con lo social hace fricción y las relaciones se empiezan a deteriorar, hasta llegar al punto de sentirse agredida por las otras personas y por el sistema mismo, lo que la deja completamente desmotivada y buscando refugio en cualquier tipo de aislamiento: (soledad, silencio, indiferencia, ausentismo escolar o laboral, retraimiento, etc).
El problema estructural de las personas cristal consiste en que, al activárseles el hemisferio derecho, les toca aprender a manejar el otro modo cognitivo (el inconsciente) para poder sobrevivir al cambio mental y lograr percibir el mundo espiritual de manera consciente, hasta que sean capaces de moverse en la otra realidad con maestría. Esta tarea es tan intensa y tan demandante en todos los aspectos, que la persona se ve obligada a soltar el mundo temporalmente, por lo que se le merma su productividad y rendimiento, hasta el punto en el que su hacer externo se bloquea, debido a la diferencia que existe entre su frecuencia cristal (hemisferio derecho) con la frecuencia del sistema actual (hemisferio izquierdo). Esta diferencia de frecuencias afecta principalmente la comunicación entre la persona y la sociedad que la rodea, y debido a ello estas dos partes quedan incomunicadas la una de la otra, a eso se debe que las personas normales no entienden el lenguaje de los niños, ni de los autistas, ni de las tribus aborígenes, ni de los locos, ni de los animales, ni de las personas cristal, debido a que todos ellos hablan el lenguaje del hemisferio derecho (Modo Cognitivo Espiritual, inteligencia emocional, inteligencias múltiples, sabiduría organísmica), y las personas normales hablan el lenguaje del hemisferio izquierdo (Modo Cognitivo Físico, lógica, razón), esto hace que para alguien cristal sea tan difícil sincronizarse con el nivel de su interlocutor, debido a que muchas veces implica duras pruebas, como por ejemplo tener que hablar banalidades para posibilitar la socialización.
En la realidad que se percibe con el modo cognitivo consciente, se maneja un diccionario de palabras muy diferente, al diccionario que se maneja en la realidad interna o Espiritual, la cual se percibe con el Modo Cognitivo Espiritual. Como las personas cristal tienen activado ese modo cognitivo, por eso es que incorporan el diccionario de la Realidad Espiritual (mundo espiritual) y sueltan el diccionario de la realidad social (mundo físico). Esta causa no sólo origina los problemas de comunicación que viven las personas cristal, sino que también hace que se sientan muy ajenos al mundo, y hablen de temas muy raros que las personas normales no entienden, algo así como alguien que se va desde pequeño para otro país en el que se habla otro idioma, y cuando adulto regresa a su país natal, y le sucede que ya no habla ni entiende muy bien su idioma originario, demorándose un tiempo en volverlo a manejar de manera fluida, ese es el caso de las personas cristal cuando regresan de su larga excursión por el otro lado de la realidad (inconsciente, mundo espiritual), lo cual está representado arquetípicamente en el cuento de Alicia en el País de las Maravillas.

 

4. Ser incomprendido, marginado y juzgado por ser diferente. No sentirse querido ni valorado.

Cuando una persona neuroactiva pasa de la etapa índigo a la etapa cristal, lo que sucede a nivel cerebral es que ocurre un cambio de hemisferio dominante, o sea que antes del cambio ocasionado por la neuroactivación, el hemisferio izquierdo es dominante con respecto al derecho, y luego del cambio, el hemisferio derecho empieza a ser dominante sobre el izquierdo. Esto la persona lo vive como un deterioro en sus relaciones externas, y como una pérdida del manejo de la realidad, lo cual es reemplazado por la especialización en uno o varios temas u oficios, y por el desarrollo de las capacidades mentales.
Cuando la persona empieza a sentir que el mundo externo no tiene nada que ver con ella, ahí es cuando el contacto con lo social hace fricción y las relaciones se empiezan a deteriorar, hasta llegar al punto de sentirse agredida por las otras personas y por el sistema mismo, lo que la deja completamente desmotivada y buscando refugio en cualquier tipo de aislamiento: (soledad, silencio, indiferencia, ausentismo escolar o laboral, etc).
El problema estructural de las personas cristal consiste en que, al activárseles el hemisferio derecho, les toca aprender a manejar el otro modo cognitivo (el inconsciente), hasta que sean capaces de moverse con consciencia en el mundo espiritual, y manejar la mente y las emociones con maestría. Aquí la persona se ve obligada a soltar el mundo externo temporalmente para especializarse en el manejo de la realidad interior, por lo que se merma la productividad y el rendimiento externo, hasta que el hacer en el mundo se bloquea, ya que al estar regida por el hemisferio derecho le queda muy difícil conectarse a la realidad social que esta regida por el hemisferio izquierdo. La diferencia entre estas dos frecuencias, por un lado hace que la persona no se sienta bien en el mundo, y por el otro hace que el mundo rechace a esta clase de personas y las convierta en seres marginales, es por esto que quedan aislados por más valores que tengan, y sus obras pasan desapercibidas por excepcionales que sean, es como si la persona quedara hablando un lenguaje diferente, o sintonizando un canal diferente al del mundo, por lo tanto se convierte en una isla de genialidad rodeada de un océano de incapacidad.
En la persona cristal se juntan dos factores muy riesgosos que deterioran sus relaciones: la capacidad de percibir diversos aspectos del otro lado de la realidad, y por otra parte, el instinto de socializar, de comunicarse, de compartir las experiencias y los conocimientos, o sea que la persona que desconoce esto, comete el error de comunicarle a personas normales todo lo que ve con el otro modo cognitivo, y por ello la gente lo empieza a asumir como loco, rayado, excéntrico, raro, o simplemente como aburrido, desubicado o desagradable.

 

5. Vivir desfasado de la realidad. Tener necesidades que el mundo no alcanza a satisfacer.

Cuando una persona neuroactiva pasa de la etapa índigo a la etapa cristal, lo que sucede a nivel cerebral es que ocurre un cambio de hemisferio dominante, o sea que antes del cambio, el hemisferio izquierdo es dominante con respecto al derecho, y luego del cambio, el hemisferio derecho empieza a ser dominante sobre el izquierdo. Esto la persona lo vive como un deterioro en sus relaciones externas, y como una pérdida del manejo de la realidad, lo cual es reemplazado por la especialización en uno o varios temas u oficios, y por el desarrollo de las capacidades mentales.
Cuando la persona empieza a sentir que el mundo externo no tiene nada que ver con ella, ahí es cuando el contacto con lo social hace fricción y las relaciones se empiezan a deteriorar, hasta llegar al punto de sentirse agredida por las otras personas y por el sistema mismo, lo que la deja completamente desmotivada y buscando refugio en cualquier tipo de aislamiento: (soledad, silencio, indiferencia, ausentismo escolar o laboral, etc).
Las personas cristal viven por fuera de la época debido a que el inconsciente colectivo las afecta menos que a las personas normales, lo cual es una espada de doble filo que no es fácil de aprender a manejar, ya que tiene demasiadas ventajas que son compensadas por desventajas muy peligrosas. Se podría comparar con ser un gigante que tiene más altura y fuerza que todos, pero que no puede usar nada del mundo ya que no está hecho a su medida, o sea que en una fábrica de series no se hace alimento para las unidades, por eso a las unidades les toca elaborar su propio alimento para poder sobrevivir.

 

6. Dificultad de encontrar la propia identidad, los gustos, los talentos y el lugar en el mundo.

La principal causa de las diversas crisis y conmociones psicológicas por las que atraviesa una persona en el proceso de neuroactivación, es que para lograr que el cambio mental se cumpla con éxito, necesariamente la persona tiene que morir al viejo yo para darle paso al yo nuevo. Estas crisis tan negativas en apariencia, son parte del grupo de factores que tienen la importante función de destruir lentamente a este yo viejo representado en el ego y la importancia personal, para que así la renovación sea posible. Es por esto que la neuroactivación se convierte en un icono fundamental de las experiencias de muerte-renacimiento, lo que guarda una relación directa con todos los ritos de paso que se celebraban –y aún se celebran- en las comunidades aborígenes, en donde la dificultad y el dolor cumplen un papel protagónico, en el objetivo de llevar a la persona al límite de su resistencia física, mental y emocional, para forzar en ésta una pequeña muerte interior, después de la cual se convierte en una persona renovada, con más experiencia, más fortaleza y más valoración.
El proceso de neuroactivación desestructura el yo de la persona, haciéndola pasar por un período de dificultad y vulnerabilidad psicológica, en el que se combina la muerte de la vieja identidad, con la gestación y el nacimiento de un nuevo ser. No es gratuito que una de las más difíciles pruebas del inicio de este proceso, es la que tiene que ver con los altibajos y alteraciones extremas que sufren el ánimo y las emociones. Cuando el ánimo es muy poco y las emociones son de polaridad negativa, a eso lo llamamos depresión, la cual es una consecuencia directa de lo cercano o lo lejano que se encuentre, aquello en lo que la persona tenga depositado el sentido. Como la neuroactivación cambia la polaridad psicológica y cerebral, entonces al sentido también le toca trastearse de lugar, el problema es que la persona desconoce lo que ocurre, y por lo tanto sólo alcanza a percibir la ausencia de sentido en su vida, lo que le causa más angustia y confusión. Las manifestaciones de estas alteraciones internas, van desde simple pereza o desmotivación, hasta largas depresiones, intensas crisis psicológicas, e incluso tendencias suicidas y suicidio. De igual forma, las fuertes estremecidas en el ánimo y las emociones, también obedecen a que las grandes claridades y los grandes poderes, casi siempre vienen precedidos de grandes dolores, representados en las crisis internas o externas que constituyen las pruebas del proceso de neuroactivación.
Otras manifestaciones que genera el sinsentido, son: hipersensibilidad, inestabilidad emocional, marginación social, trastornos mentales, se pierde el gusto por cosas que antes se disfrutaban, se disminuye la tolerancia ante la frustración, se hace cada vez más notorio e insoportable el absurdo que reina en el mundo actual, llega al límite la capacidad de soportar presión, aumenta la fricción y los choques con la realidad, se disminuye la calidad de vida, etc. Esto es sólo una muestra de lo que sucede en la vida de una persona, cuando el sentido le cambia del mundo físico al mundo espiritual; esta trasformación integral incluye muchos otros cambios estructurales, como por ejemplo cambio de hábitos, de gustos, de diversiones, de amigos, de trabajo, de valores, de ideales y hasta de paradigmas mentales. Cuando se cambia de lente para observar la realidad, no sólo cambia lo observado sino también el observador.
Con la neuroactivación la persona empieza a manejar el Modo Cognitivo Espiritual, esto implica que a nivel psicológico se salga de todas sus seguridades, al adentrarse a un terreno mental completamente desconocido, en donde no puede ocultarse tras mecanismos de defensa; es como si la neuroactivación causara temblores y terremotos constantes en el terreno psicológico de la persona, los cuales le destruyen todo lo que sea falso en su vida (sus identidades falsas), y no le dejan de pie sino las pocas cosas verdaderas, que corresponden a su real naturaleza, y no al personaje social que fabricó el sistema, o la moda de turno.

 

7. Dificultad para plasmar la genialidad en el mundo. Producir excelentes ideas y no lograrlas capitalizar.

Lo que hace de alguien una persona Cristal, es que permanezca siempre en Modo Cognitivo Espiritual, debido a la activación de su hemisferio cerebral derecho, que la conduce a un estado temporal de semi-autismo, caracterizado por una enorme actividad interior, que contrasta con una productividad exterior muy baja o nula. La persona Cristal tiene que nacer al mundo nuevamente, y para ello debe estructurar su nueva identidad hasta lograr anclarla, en un nuevo oficio que sea útil en su entorno social. Cuando se registran problemas en este parto Cristal, a la persona se le cierra el corazón, y entra en una zona de alto riesgo en donde reina el sinsentido, la frustración y la soledad.
El problema estructural de las personas Cristal consiste en que, al activárseles el hemisferio cerebral derecho, les toca aprender a manejar el otro modo cognitivo (el inconsciente), hasta que sean capaces de moverse con consciencia en el mundo espiritual, y manejar la mente y las emociones con maestría. Aquí la persona se ve obligada a soltar el mundo externo temporalmente para especializarse en el manejo de la realidad interior, por lo que se merma la productividad y el rendimiento externo, hasta que el hacer en el mundo se bloquea, ya que al estar regida por el hemisferio derecho le queda muy difícil conectarse a la realidad social que esta regida por el hemisferio izquierdo. La diferencia entre estas dos frecuencias, por un lado hace que la persona no se sienta bien en el mundo, y por el otro hace que el mundo rechace a esta clase de personas y las convierta en seres marginales, es por esto que quedan aislados por más valores que tengan, y sus obras pasan desapercibidas por excepcionales que sean, es como si la persona quedara hablando un lenguaje diferente, o sintonizando un canal diferente al del mundo, por lo tanto se convierte en una isla de genialidad rodeada de un océano de incapacidad.

 

8. Dependencia económica. Tener bloqueada la capacidad de producción.

Lo que hace de alguien una persona cristal, es que permanezca siempre en Modo Cognitivo Espiritual, debido a la activación de su hemisferio cerebral derecho, que la conduce a un estado de semi-autismo, caracterizado por una enorme actividad interior, que contrasta con una productividad exterior muy baja o nula.
El problema estructural de las personas cristal consiste en que, al activárseles el hemisferio derecho, les toca aprender a manejar el otro modo cognitivo (el inconsciente), hasta que sean capaces de moverse con consciencia en el mundo espiritual, y de manejar la mente y las emociones con maestría. Aquí la persona se ve obligada a soltar el mundo externo temporalmente para especializarse en el manejo de la realidad interior, por lo que se merma el rendimiento externo hasta que el hacer en el mundo se bloquea, ya que como la persona cristal está regida por el hemisferio derecho, le queda muy difícil conectarse a la realidad social que esta regida por el hemisferio izquierdo. La diferencia entre estas dos frecuencias, por un lado hace que la persona no se sienta bien en el mundo, y por el otro hace que el mundo rechace a esta clase de personas y las convierta en seres marginales, es por esto que quedan aislados o invisibles por más valores que tengan, y sus obras pasan desapercibidas por excepcionales que sean, es como si la persona quedara hablando un lenguaje diferente, o sintonizando un canal diferente al del mundo, por lo tanto se convierte en una isla de genialidad rodeada de un océano de incapacidad.
Como la persona cristal se ve obligada a soltar el mundo, en medio de su proceso psicológico, entonces pierde la capacidad de responder ante ciertas demandas del mundo como el estudio o el trabajo, adquiriendo así una discapacidad mental que aún no es reconocida por la sociedad ni por la ciencia. La persona cristal parece negligente para atender los asuntos del mundo, pero sus problemas de empalme con el contexto social se originan es en un bloqueo psicológico y energético que sabotea silenciosamente su productividad externa, por ello es que necesita de alguien que la sostenga económicamente, por un período de tiempo que puede ir desde algunos meses hasta algunos años; sería impreciso decir cuantos años, ya que cada proceso parece tener una combinación de factores única que determina un tiempo específico.
Por lo general a todas las personas cristal la vida les manda a este alguien del cual dependa su sustento básico, y a quienes no se los manda les queda varias opciones: poner a trabajar su instinto de conservación y rebuscársela como sea, por trueque, por Internet, o irse de ermitaños, de vagabundos, o vincularse a alguna comunidad, o simplemente sus emociones no soportan la experiencia, y terminan en profundas crisis de desmotivación, sinsentido, depresión, o hasta suicidio.

 

9. Emociones desbordadas. Intolerancia. Nerviosismo. Irritabilidad. Pánico. Rabia contra el mundo.

Las emociones son una de las cosas que más se ven afectadas durante el proceso de neuroactivación, debido a que el desarrollo de lo mental viene de la mano con el desarrollo de lo sensible, de lo intuitivo, y de lo emocional. Como la persona cristal permanece en Modo Cognitivo Espiritual, esto hace que sus emociones sean mas puras e intensas que en las demás personas, lo cual actúa en ambos sentidos, por un lado le permite vivir más intensamente, disfrutar más de las cosas simples, y tener más sensibilidad para percibir y enterarse de asuntos que para otra persona pasarían desapercibidos, pero esta misma súper sensibilidad por otro lado le hace tener menor tolerancia ante la frustración, le hace ser menos adaptativo, y le obliga a apreciar más de cerca las cosas desagradables de la vida, lo que muchas veces hace que sus emociones se desboquen, causándose daño a sí mismo o causándole daño a los demás.
Con la sensibilidad potenciada al extremo debido al desarrollo del otro modo cognitivo (inconsciente, mundo espiritual), la persona cristal se hace muy frágil y vulnerable, esto la obliga a buscar la manera de apartarse de la realidad externa, hasta que le toca retirarse de ésta buscando protegerse; dicho en otras palabras, la hipersensibilidad de las personas cristal hace que el contacto con el mundo les cause daño, y su capacidad de visión hace que éste les parezca demasiado predecible, desgastante, monótono, pesado, inaguantable o aburrido, por eso se aíslan, se retraen y vuelcan toda su atención y energía hacia el universo interno, en donde por lo general encuentran uno o varios temas que les apasionan, y apartir de ahí empiezan a construir su propia película o dimensión, en la que se sumergen por completo, desconectándose del contexto histórico- social, para refugiarse del mundo en su propio capullo, que por fuera se ve quieto y casi muerto, pero por dentro está gestándose la vida a partir de un sinnúmero de cambios. Esta hipersensibilidad emocional también es la causa de que las personas cristal vivan tan intensamente, sean tan histriónicos, le pongan tanta pasión a todo lo que hagan, pero también hace que se involucren más, que den más papaya, que sufran más, y hasta que cualquier cosa les de más duro que a otras personas.
La mejor analogía que explica lo que sucede con la persona cristal, es el proceso de una oruga que pasa por el estado de crisálida para transformarse en mariposa, o sea que la crisálida es un estado limítrofe, una etapa umbral que une la muerte de la oruga con el nacimiento de la mariposa. La persona cristal corresponde a la crisálida, en donde se gesta todo el proceso de transformación, para que un individuo cambie su estructura y se convierta en alguien muy diferente a quien era, así es que un ser humano normal despliega las alas de su mente para convertirse en un ser superdotado, en un sabio o en un genio, lo cual no sólo le sucede a los Savans (genios autistas) sino a los sanadores, chamanes, inventores, etc.

 

10. Ser elevado o despistado. Pérdida de la memoria. “Perder el hilo”. Desubicación temporal.

Como la persona cristal tiene toda su atención volcada en el desarrollo de la realidad interior y en el aprendizaje del Modo Cognitivo Espiritual, a eso se debe que su capacidad para captar, almacenar y manejar la realidad exterior, se vea tan afectada y deteriorada, por eso es que a este tipo de personas se les conoce por ser despistadas y elevadas, ya que tienen una dificultad de concentración que no logran controlar, y que les interfiere en el agarre de la realidad; este es uno de los factores que afectan la eficacia y la productividad en los haceres del mundo. Aparte de esto, como las personas cristal permanecen casi siempre en Modo Cognitivo Espiritual, pierden la habilidad de captar lo específico y lo práctico en su percepción del mundo, a cambio de captar en detalle muchos elementos que nadie normal podría observar en la cotidianidad. Cuando se tiene la capacidad de visionar una realidad que está por encima de la realidad ordinaria, las cosas del mundo pierden su encanto y su fuerza, ya que no logran captar el suficiente interés.
La persona cristal cuenta con una óptica especializada, que tiene la capacidad de penetrar en lo profundo de cualquier cosa, y de llegar a su esencia o estructura. Este enfoque especializado de la realidad puede considerarse como una óptica vertical, debido a estar fundamentada en el ahora (instante presente). En contraste se encuentran las personas neuronormales, que no tienen una óptica vertical sino horizontal, debido a que su punto de referencia está en el pasado (los prejuicios, la historia personal) y en el futuro (los deseos e ideales).
La óptica vertical de las personas cristal (neuroactivas), posibilita un mayor alcance y una mejor nitidez a nivel perceptual, pero también limita la memoria y hace más lento y torpe el manejo de la Realidad Física. Cuando algo se ve más de cerca, se gana en nitidez y en percepción del detalle, pero se pierde con respecto a abarcar una panorámica general, y en esa medida es que se afecta la capacidad de recordar y de utilizar eficazmente los elementos del entorno.
La óptica horizontal de las personas neuronormales es determinada por el inconsciente colectivo de la época, y tiene un alcance estándar a nivel perceptual, por eso aunque no sobresalga en medio de la colectividad, es una óptica mucho más práctica y adaptativa que las ópticas especializadas. Cuando la persona índigo pasa a la etapa cristal, se le desactiva la óptica horizontal y se le activa la óptica vertical, y cuando la persona cristal pasa a la etapa arcoíris, recupera su óptica horizontal sin perder la ótica vertical, así es que se integran estas dos ópticas al final del proceso de neuroactivación, permitiendo un manejo armónico y equilibrado de la realidad cotidiana, sin importar la circunstancia por la que se esté atravesando.

 

11. Adicciones en general: drogadicción, alcoholismo, ludopatía, anorexia.

Lo que obtiene un adicto cada vez que consume, es un ligero cambio de modo cognitivo que le produce una pequeña alteración de consciencia, con la que percibe la realidad desde un enfoque diferente al del estado de sobriedad, es algo muy parecido a lo que siente alguien enamorado cuando se encuentra con su pareja. Los adictos expresan esto argumentando que consumir les sube el ánimo, los hace sentirse mejor, olvidarse de sus problemas, y los desconecta de una realidad que por lo general se les torna pesada y molesta. Se podría decir que la drogadicción es una de las sombras del progreso humano, junto con la pobreza, la guerra, la injusticia, la violencia, etc. Pese a todos los aspectos positivos que tiene nuestra sociedad, el sistema de vida actual (en donde reina el capitalismo y la sociedad de consumo), también funciona como una especie de máquina que produce en las personas todas las modalidades y niveles de estrés, tensión, temor y frustración, lo cual finalmente las conduce a que busquen refugio en cualquier mecanismo que les permita huir de las cosas negativas del sistema, y obtener un descanso del peso que llevan en la vida cotidiana. Ahí es donde aparecen los diversos vicios y adicciones, como una posibilidad real que el mundo le ofrece a cada persona de arreglar los problemas inherentes al ritmo de vida actual, así sea de manera momentánea, algo muy parecido a tratar de cambiar la llanta pinchada de un carro, por una llanta de bicicleta.
Si esta presión del sistema la reciben de alguna manera todas las personas, es curioso que sólo afecte de manera patológica a algunas personas. Este porcentaje corresponde a las personas que atraviesan por el proceso de neuroactivación, ya que al pasar por las pruebas y dificultades del proceso, la persona aumenta su vulnerabilidad emocional y disminuye su tolerancia ante la frustración, por lo que pierde un poco su capacidad de adaptación al acelerado ritmo de la vida actual, lo cual conduce a que la persona necesite muletas para poder soportar el voltaje del mundo y adaptarse a la realidad que le toque vivir, finalmente, estas muletas terminan siendo todos los posibles modelos y niveles de adicción, que van desde las más conocidas: alcoholismo, drogadicción, ludopatía, y anorexia, hasta las adicciones socialmente admitidas, como por ejemplo, adicción al trabajo, a la televisión, al sexo, a llamar la atención, a consumir, etc. El problema es que así estas muletas sean funcionales y le permitan a la persona neuroactiva soportar la carga del mundo exterior, en la gran mayoría de los casos, las mismas muletas llegan a un punto en donde acaban con la estabilidad psicológica, el equilibrio emocional, y terminan por destruir la vida de la persona.
Es un hecho que las personas neuroactivas son susceptibles a caer presa de cualquier tipo de adicción, y a caer en el desboque de los instintos básicos, esto se debe a que una de las cosas que más necesita todo a quien se le active el Modo Cognitivo Espiritual (hemisferio derecho), es precisamente contar con mecanismos que le permitan tener experiencias cercanas al inconsciente, y las adicciones junto con el desboque de los instintos básicos, son los más nocivos métodos empíricos que las personas utilizan cuando desconocen lo que les pasa, y cuando no saben manejar metodologías especializadas para tener acceso al inconsciente, como por ejemplo: meditación, yoga, rituales místicos, enteógenos, visualización dirigida, etc. Esto indica que uno de los principales riesgos que se corren con el fenómeno humano de la neuroactivación, es que la sociedad actual no está preparada para ofrecerle a las miles de personas que se neuroactivan, la posibilidad de orientarlas para que aprendan a manejar mecanismos adecuados de acercamiento al inconsciente. Si estas personas no satisfacen de una buena manera esta necesidad que les genera la misma neuroactivación, entonces se convierten en un enorme grupo de riesgo en lo que respecta al tema de adicciones y conductas criminales (instintos básicos), junto con otros problemas de salud pública relacionados a la neuroactivación, como por ejemplo: estrés, ausentismo escolar y laboral, depresión, trastorno bipolar, migraña, etc.

12. Renunciar a los ideales. Dejar de creer en la capacidad para alcanzar los sueños.

Si una persona cristal es abatida por las circunstancias del mundo externo, entonces se le cierra el corazón, lo cual significa que deja de creer en sí misma, pierde su autoestima, se le nubla el horizonte, empieza a ver lo difícil y a considerar lo imposible, a darse argumentos para desistir, para abandonar sus sueños, sus ideales y sus ilusiones. Para cualquier persona neuroactiva de corazón, dejar de seguirse a sí misma no podrá ser la muerte física, pero sí equivale a que se ausente el alma, y a abandonar la posibilidad de salir del purgatorio, lo que conduce a que se sumerja en un estado mental de indiferencia, distanciamiento y letargo.
Uno de los mayores riesgos de la neuroactivación, es que una persona que se encuentre en la etapa cristal pierda sus seguridades ontológicas y quede sin nada externo que perder, ya que si no está anclada a un sentido esencial en su vida, ahí es cuando corre el peligro de que se le ausente el propósito, lo cual puede generarle: Pérdida de la autoestima o amor a sí misma, pérdida del compromiso con su causa personal, y pérdida del sentido de vida. Ante una situación como la anterior existen tres clases de reacciones: 1. Entregarse a satisfacer los instintos básicos para buscar consentirse un poco y compensar con ello la dura situación, lo cual no es más que una especie de válvula de escape para buscar adaptarse y resistir.
2. Entrar en crisis y perder el instinto de conservación, dando pie a las tendencias suicidas, que sólo intentan estimular sus golpeadas emociones, y restablecer el sentido en su vida así sea por un momento. 3. Las personas en quienes no surte efecto las dos reacciones anteriores, corren el riesgo de convertirse en suicidas, ya sea suicidas de su cuerpo, o suicidas de su ser interior, que equivale a abandonar los propósitos e ideales, a cambio del bienestar y la seguridad.

 

13. Perder el amor a sí mismo. Indiferencia. Letargo. Distanciamiento.

Si una persona cristal es abatida por las circunstancias del mundo externo, entonces se le cierra el corazón, lo cual significa que deja de creer en sí misma, pierde su autoestima, se le nubla el horizonte, empieza a ver lo difícil y a considerar lo imposible, a darse argumentos para desistir, para abandonar sus sueños, sus ideales y sus ilusiones, y para entregarse a sus demonios y a los deseos e impulsos de sus instintos básicos.
Para cualquier persona cristal, dejar de seguirse a sí misma no podrá ser la muerte física, pero sí equivale a que se ausente el alma, y a abandonar la posibilidad dejar de ser esclavo del sistema, lo que conduce a que se sumerja en un estado mental de indiferencia, distanciamiento y letargo, en esos momentos los instintos básicos pueden aparecer como un refugio, y lo más fácil siempre es dejarse llevar, lo cual implica riesgos que sería mejor considerar, pero como estos instintos tienen el poder de distorsionar la visión y dominar la voluntad, entonces sólo quienes tienen su voluntad fortalecida, son capaces de no quebrantar sus principios, superar tal presión y no caer ante las tentaciones.

 

14. Tendencias suicidas e intentos de suicidio. Perder el instinto de conservación.

Si una persona cristal es abatida por las circunstancias del mundo externo, entonces se le cierra el corazón, lo cual significa que deja de creer en sí misma, pierde su autoestima, se le nubla el horizonte, empieza a ver lo difícil y a considerar lo imposible, a darse argumentos para desistir, para abandonar sus sueños, sus ideales y sus ilusiones. Para cualquier persona neuroactiva de corazón, dejar de seguirse a sí misma no podrá ser la muerte física, pero sí equivale a que se ausente el alma, y a abandonar la posibilidad de salir del purgatorio, lo que conduce a que se sumerja en un estado mental de indiferencia, distanciamiento y letargo.
Uno de los mayores riesgos de la neuroactivación, es que una persona que se encuentre en la etapa cristal pierda sus seguridades ontológicas y quede sin nada externo que perder, ya que si no está anclada a un sentido esencial en su vida, ahí es cuando corre el peligro de que se le ausente el propósito, lo cual puede generarle: Pérdida de la autoestima o amor a sí misma, pérdida del compromiso con su causa personal, y pérdida del sentido de vida. Ante una situación como la anterior existen tres clases de reacciones:
Entregarse a satisfacer los instintos básicos para buscar consentirse un poco y compensar con ello la dura situación, lo cual no es más que una especie de válvula de escape para buscar adaptarse y resistir.
Entrar en crisis y perder el instinto de conservación, dando pie a las tendencias suicidas, que sólo intentan estimular sus golpeadas emociones, y restablecer el sentido en su vida así sea por un momento.
Las personas en quienes no surte efecto las dos reacciones anteriores, corren el riesgo de convertirse en suicidas, ya sea suicidas de su cuerpo, o suicidas de su ser interior, que equivale a abandonar los propósitos e ideales, a cambio del bienestar y la seguridad.
La estructura del proceso de neuroactivación se parece mucho a la estructura de los ritos de paso celebrados en las culturas indígenas, en donde el dolor cumple un papel protagónico. Aquí la persona se debe confrontar directamente con el peligro, la incomodidad, la escasez, la humillación, la dificultad, la adversidad, ya que sólo pasando por las pruebas más duras es que el verdadero potencial sale a flote, por eso es que luego de sobrevivir a una experiencia de sumo peligro, la persona sale renovada, convertida en otro ser, sabiendo muchas cosas nuevas que nunca se le olvidarán, esto se convierte en una especie de muerte-renacimiento en donde el ser se depura y los valores se renuevan, de ahí el alto concepto que nuestros ancestros tenían sobre la dificultad. Si bien estos ritos de paso se perdieron en nuestra cultura, aún existen muchas personas en quienes estos procesos psicológicos y existenciales se dan espontáneamente a través de las mismas circunstancias de la vida, el problema radica en que estas pruebas del proceso de neuroactivación son tan fuertes y extremas, que muchas personas no las aguantan, y por eso al no encontrar puntos de referencia ni ayudas efectivas, sus límites de resistencia mental y emocional se ven sobrepasados, hasta que finalmente colapsan cayendo en terrenos de la locura, el semi-autismo, las adicciones, las tendencias suicidas y hasta el mismo suicidio.
En síntesis, lo que hace que una persona no soporte las cosas duras de la vida y se suicide, es una fusión de varios factores: Que su sentido de vida haya recibido un fuerte golpe o esté en avanzado estado de deterioro, combinado con una baja tolerancia ante la frustración, el no manejo de las emociones, y tener una importancia personal (ego) muy grande y muy poco flexible.

 

15. Depresión. Desmotivación. Crisis existenciales. Ataques de sinsentido. Trastorno bipolar.

La principal causa de las diversas crisis y conmociones psicológicas por las que atraviesa una persona durante el proceso de neuroactivación, es que para lograr que este cambio mental se cumpla con éxito, la persona necesariamente tiene que morir al viejo yo para darle paso al yo nuevo, o sea que la vieja identidad debe llegar a su fin, para que se geste y nazca un ser nuevo con una identidad renovada Estas crisis tan negativas en apariencia, son parte del grupo de factores que tienen la importante función de destruir lentamente al yo viejo representado en el ego y la importancia personal, para que así la renovación sea posible. Es por esto que la neuroactivación se convierte en un icono fundamental de las experiencias psicológicas de muerte-renacimiento, lo que guarda una relación directa con todos los ritos de paso que se celebran en las comunidades aborígenes, en donde la dificultad y el dolor cumplen un papel protagónico, en el objetivo de llevar a la persona al límite de su resistencia física, mental y emocional, para forzar en ésta una pequeña muerte interior, después de la cual queda un ser renovado, con más experiencia, valoración, humildad y fortaleza.
El proceso de neuroactivación desestructura el yo de la persona, haciéndola pasar por un período de dificultad y vulnerabilidad, no es gratuito que una de las más difíciles pruebas del inicio de este proceso, es la que tiene que ver con los altibajos y alteraciones extremas que sufren el ánimo y las emociones. Cuando el ánimo es muy poco y las emociones son de polaridad negativa, a eso lo llamamos depresión, la cual es una consecuencia directa de lo cercano o lo lejano que se encuentre, aquello en lo que la persona tenga depositado el sentido. Por lo general la depresión es un problema de sentido, en donde se pone en entredicho las preguntas fundamentales: ¿Quién soy yo?, ¿Cuál es mi pasión?, ¿Cuál es mi misión en la vida?, ¿Cuál es mi puesto en el mundo?, ¿Qué hacer?, ¿Hacia dónde me dirijo?. Como la neuroactivación cambia la polaridad psicológica y cerebral, entonces al sentido también le toca trastearse de lugar, el problema es que la persona desconoce lo que ocurre, y por lo tanto sólo alcanza a percibir la ausencia de sentido en su vida, lo que le causa gran angustia y confusión. Las manifestaciones de estas alteraciones internas, van desde simple pereza o desmotivación, hasta intensas crisis psicológicas, largas depresiones, e incluso tendencias suicidas o suicidio. De igual forma, las fuertes estremecidas en el ánimo y las emociones, también obedecen a que las grandes claridades y los grandes poderes, casi siempre vienen precedidos de grandes dolores, representados en las crisis internas o externas que constituyen las pruebas del proceso de neuroactivación.
Otras manifestaciones que genera el sinsentido, son: hipersensibilidad, inestabilidad emocional, marginación social, trastornos mentales, se pierde el gusto por cosas que antes se disfrutaban, se disminuye la tolerancia ante la frustración, se hace cada vez más notorio e insoportable el absurdo que reina en el mundo actual, llega al límite la capacidad de soportar presión, aumenta la fricción y los choques con la realidad, se disminuye la calidad de vida, etc. Esto es sólo una muestra de lo que sucede en la vida de una persona, cuando el sentido le cambia del mundo físico al mundo espiritual; esta trasformación integral incluye muchos otros cambios estructurales, como por ejemplo cambio de hábitos, de gustos, de diversiones, de amigos, de trabajo, de valores, de ideales y hasta de paradigmas mentales. Cuando se cambia de lente para observar la realidad, no sólo cambia lo observado sino también el observador.
Con la neuroactivación la persona empieza a manejar el Modo Cognitivo Espiritual, esto implica que a nivel psicológico se salga de todas sus seguridades, al adentrarse en un terreno mental completamente desconocido, en donde no puede ocultarse tras mecanismos de defensa. Es como si la neuroactivación causara temblores y terremotos constantes en la psiquis de la persona, los cuales le destruyen todo lo que sea falso en su vida, y no le dejan de pie sino las pocas cosas verdaderas, que corresponden a su real naturaleza, y no al personaje social que fabricó el sistema o la moda de turno.

 

16. Trastornos mentales. Desestructuración del yo. Pérdida de la noción de realidad.

Una de las principales características de la etapa cristal, es que la persona entra de lleno en el inconsciente (Realidad Espiritual o mundo espiritual), o también podría decirse que el inconsciente la invade o la inunda, y si no está preparada para manejar este modo cognitivo y moverse en esta nueva dimensión, entonces cae víctima de alguna de las formas que existen para estar en el inconsciente pero de manera nociva, así se generan muchas de las patologías de la neuroactivación, dentro de las cuales se destaca toda la gama de trastornos mentales, desde estrés, depresión y semi-autismo, hasta esquizofrenia y psicosis.
El común denominador de todos los trastornos mentales, es que la persona pasa por una desestructuración del yo, en donde pierde el ancla en el mundo consciente y se adentra en el océano del inconsciente, generándose una confusión mental en donde los límites que separan lo real de lo irreal empiezan a verse poco claros o difusos, en otras palabras, lo que antes se consideraba irreal o perteneciente al mundo de la ficción, empieza a percibirse más real que los mismos asuntos de la vida cotidiana, lo cual es un arma de doble filo, ya que por un lado se empieza a disfrutar de una visión del mundo completamente nueva, pero por el otro se pierden las habilidades adaptativas y se deterioran las relaciones con el mundo.
Otros factores que contribuyen a la creación de trastornos mentales, son: No tener un ancla emocional en el mundo que le de sentido a la vida cuando se atraviese por las duras pruebas del proceso, y también los largos períodos de soledad, de adversidad, de emociones fuertes o de experiencias traumáticas, que por lo general contiene el proceso de neuroactivación.

 

17. Ausentismo escolar y laboral.

Es normal que en las personas neuroactivas su atención empiece a cambiar del mundo exterior para dirigirse hacia el mundo interior, por lo tanto el desempeño en las tareas del afuera baja de calidad y de cantidad, o sea que cuando aumenta el compromiso y las tareas con el adentro, esto hace que las obligaciones y deberes externos se vean afectados, lo cual es el justo precio que se paga por activar el hemisferio cerebral derecho, por desarrollar las capacidades mentales, y por aprender a manejar conscientemente el mundo espiritual. Por tal razón, ese desánimo que caracteriza a las personas Cristal con respecto al estudio o al trabajo, tiene que entenderse como mucho más que simple pereza o irresponsabilidad, y el tratamiento para ello debe trascender los mecanismos de la obligación y el castigo.

 

18. Grandes adversidades. Estados de dolor y humillación. Sentirse impotente y abatido. Fracasar.

La depuración de la importancia personal, el orgullo y el ego, es uno de los principales trabajos que hace el proceso de neuroactivación en cada persona. Existen muchos motivos por los que se le encuentra sentido a las múltiples pruebas y a las altas dosis de dificultad, adversidad, dolor y sufrimiento, que por lo general les toca vivenciar a todas las personas que atraviesan por el Proceso de Neuroactivación.
Los eventos dolorosos son para propiciar ciertos aprendizajes que se requieren, por lo general las grandes iniciaciones están marcadas por difíciles pruebas en la vida, que generan profundas transformaciones y traen consigo importantes dones; el dolor hace que el ser tenga que moverse y esforzarse para salir al mundo luciendo su nueva identidad. Si la persona se resiste al dolor y a la incomodidad, lo único que logra es hacerse más daño, ya que como se trata de un proceso psicológico y existencial, entonces pasar por esas circunstancias adversas es inminente, es algo que no se puede evadir, precisamente por tratarse de experiencias purificadoras y formativas. A nivel arquetípico, en la etapa Cristal se atraviesa por una de las pruebas más fuertes, que han llamado “la noche oscura o la noche del alma, también conocida como la enfermedad chamánica”, es por esto que hay que Adquirir la disciplina necesaria para entender las adversidades, no como desgracias sino como retos que estimulan el florecimiento del potencial interno.

 

19. Ser neutral ante las emociones, hasta el punto de eclipsar el sentir.

Las emociones son una de las cosas que más se ven afectadas durante el proceso de neuroactivación, debido a que el desarrollo de lo mental viene de la mano con el desarrollo de lo sensible, de lo intuitivo, y de lo emocional. Como la persona cristal permanece en Modo Cognitivo Espiritual, esto hace que sus emociones sean mas puras e intensas que en las demás personas, lo cual actúa en ambos sentidos, por un lado le permite vivir más intensamente, disfrutar más de las cosas simples, y tener más sensibilidad para percibir y enterarse de asuntos que para otra persona pasarían desapercibidos, pero esta misma súper sensibilidad por otro lado le hace tener menor tolerancia ante la frustración, le hace ser menos adaptativo, y le obliga a apreciar más de cerca las cosas desagradables de la vida, lo que muchas veces hace que sus emociones se desboquen, causándose daño a sí mismo o causándole daño a los demás.
Con la sensibilidad potenciada al extremo debido al desarrollo del otro modo cognitivo (inconsciente, mundo espiritual), la persona cristal se hace muy frágil y vulnerable, esto la obliga a buscar la manera de apartarse de la realidad externa, hasta que le toca retirarse de ésta buscando protegerse; dicho en otras palabras, la hipersensibilidad de las personas cristal hace que el contacto con el mundo les cause daño, y su capacidad de visión hace que éste les parezca demasiado predecible, desgastante, monótono, pesado, inaguantable o aburrido, por eso se aíslan, se retraen y vuelcan toda su atención y energía hacia el universo interno, en donde por lo general encuentran uno o varios temas que les apasionan, y apartir de ahí empiezan a construir su propia película o dimensión, en la que se sumergen por completo, desconectándose del contexto histórico- social, para refugiarse del mundo en su propio capullo, que por fuera se ve quieto y casi muerto, pero por dentro está gestándose la vida a partir de un sinnúmero de cambios. Esta hipersensibilidad emocional también es la causa de que las personas cristal vivan tan intensamente, sean tan histriónicos, le pongan tanta pasión a todo lo que hagan, pero también hace que se involucren más, que den más papaya, que sufran más, y hasta que cualquier cosa les de más duro que a otras personas.

 

20. Estar desligado del mundo a extremos no prácticos. Problemas de interacción con el mundo.

Cuando una persona neuroactiva pasa de la etapa índigo a la etapa cristal, lo que sucede a nivel cerebral es que ocurre un cambio de hemisferio dominante, o sea que antes del cambio ocasionado por la neuroactivación, el hemisferio izquierdo es dominante con respecto al derecho, y luego del cambio, el hemisferio derecho empieza a ser dominante sobre el izquierdo. Esto la persona lo vive como un deterioro en sus relaciones externas, y como una pérdida del manejo de la realidad, lo cual es reemplazado por la especialización en uno o varios temas u oficios, y por el desarrollo de las capacidades mentales.
Cuando la persona empieza a sentir que su vida y su ser no tienen que ver nada con el mundo externo, ahí es cuando el contacto con lo social hace fricción y las relaciones se empiezan a deteriorar, hasta llegar al punto de sentirse agredida por las otras personas y por el sistema mismo, lo que la deja completamente desmotivada y buscando refugio en cualquier tipo de aislamiento: soledad, silencio, indiferencia, ausentismo escolar o laboral, etc.
La diferencia que existe entre el autismo y el semi-autismo, radica en que para alguien autista puede serle muy difícil o casi imposible salir del autismo, en cambio las personas semi-autistas nacen normales, se convierte en semi-autistas sólo cuando atraviesan por la etapa cristal del proceso de neuroactivación, y cuando salen de ésta e inicia la etapa arcoíris, retornan a la normalidad en este aspecto y se reconectan con el mundo.
El problema estructural de las personas cristal consiste en que, al activárseles el hemisferio derecho, les toca como sea aprender a manejar el otro modo cognitivo (el inconsciente) para poder percibir el mundo espiritual de manera consciente, hasta que sean capaces de moverse en la otra realidad con maestría. Esta tarea es tan intensa y tan demandante a nivel cognitivo, que la persona se ve obligada a soltar el mundo temporalmente, por lo que se merma la productividad y el rendimiento, hasta que el hacer en el mundo se bloquea debido a la diferencia que existe, entre la frecuencia de la persona cristal (hemisferio derecho) con la frecuencia del sistema actual (hemisferio izquierdo). Esta diferencia de frecuencias es la base estructural del autismo en todos sus niveles, y cumple un doble papel, por un lado hace que la persona no se sienta bien estando en el mundo, y por el otro lado hace que el mundo rechace a estas personas y las convierta en seres marginales, es por esto que quedan aislados por más valores que tengan, y sus obras no son acogidas por excepcionales que sean, lo cual ni siquiera se debe a la falta de buena voluntad de las dos partes, sino a la diferencia de enfoques con los que perciben la realidad, es como si la persona cristal quedara hablando un lenguaje diferente, o sintonizando un canal diferente al del mundo, por lo tanto se convierte en una isla de genialidad rodeada de un océano de incapacidad.
Con la sensibilidad potenciada al extremo debido al desarrollo del otro modo cognitivo (inconsciente, mundo espiritual), la persona cristal se hace muy frágil y vulnerable, esto la obliga a buscar la manera de apartarse de la realidad externa, hasta que le toca retirarse de ésta buscando protegerse. Aunque las casas en la ciudad y las fincas en el campo puedan proporcionar refugio a estas personas, lo cierto es que la situación no es cómoda para ellas, ya que la presión para que enfrenten el mundo y se hagan responsables de sí mismas, la reciben por todos lados: amigos, familia, deberes, obligaciones, supervivencia, equilibrio psicológico y emocional, etc. Para alguien cristal no es fácil tener que dejar de producir, en un mundo donde el trabajo y el consumo lo es casi todo.
La hipersensibilidad y la capacidad de visión de las personas cristal hace que el contacto con el mundo les cause daño, o les parezca demasiado predecible, desgastante, monótono, pesado, inaguantable o aburrido, por eso se aíslan, se retraen del mundo y vuelcan toda su atención y energía hacia el universo interno, en donde por lo general encuentran uno o varios temas que les apasionan, y a partir de ahí empiezan a construir su propia identidad, película o dimensión, en la que se sumergen por completo, desconectándose del contexto histórico- social, para refugiarse en su propio capullo, que por fuera se ve quieto y casi muerto, pero por dentro está gestándose la vida a partir de un sinnúmero de cambios.
La mejor analogía que explica lo que sucede con la persona cristal, es el proceso de una oruga que pasa por el estado de crisálida para transformarse en mariposa, o sea que la crisálida es un estado limítrofe, una etapa umbral que une la muerte de la oruga con el nacimiento de la mariposa. La persona cristal corresponde a la crisálida, en donde se gesta todo el proceso de transformación, para que un individuo cambie su estructura y se convierta en alguien muy diferente a quien era, así es que un ser humano normal despliega las alas de su mente para convertirse en un ser superdotado, en un sabio o en un genio, lo cual no sólo le sucede a los Savans (genios autistas) sino a los sanadores, chamanes, inventores, etc.
Cuando una persona neuroactiva pasa de la etapa índigo a la etapa cristal, lo que sucede a nivel cerebral es que ocurre un cambio de hemisferio dominante, o sea que antes del cambio ocasionado por la neuroactivación, el hemisferio izquierdo es dominante con respecto al derecho, y luego del cambio, el hemisferio derecho empieza a ser dominante sobre el izquierdo. Esto la persona lo vive como un deterioro en sus relaciones externas, y como una pérdida del manejo de la realidad, lo cual es reemplazado por el desarrollo de las capacidades mentales, y por la especialización en uno o varios temas u oficios.
Cuando la persona empieza a sentir que el mundo externo no tiene nada que ver con ella, ahí es cuando el contacto con lo social hace fricción y las relaciones se empiezan a deteriorar, hasta llegar al punto de sentirse agredida por las otras personas y por el sistema mismo, lo que la deja completamente desmotivada y buscando refugio en cualquier tipo de aislamiento: (soledad, silencio, indiferencia, ausentismo escolar o laboral, retraimiento, etc).
El problema estructural de las personas cristal consiste en que, al activárseles el hemisferio derecho, les toca aprender a manejar el otro modo cognitivo (el inconsciente) para poder sobrevivir al cambio mental y lograr percibir el mundo espiritual de manera consciente, hasta que sean capaces de moverse en la otra realidad con maestría. Esta tarea es tan intensa y tan demandante en todos los aspectos, que la persona se ve obligada a soltar el mundo temporalmente, por lo que se le merma su productividad y rendimiento, hasta el punto en el que su hacer externo se bloquea, debido a la diferencia que existe entre su frecuencia cristal (hemisferio derecho) con la frecuencia del sistema actual (hemisferio izquierdo). Esta diferencia de frecuencias afecta principalmente la comunicación entre la persona y la sociedad que la rodea, y debido a ello estas dos partes quedan incomunicadas la una de la otra, a eso se debe que las personas normales no entienden el lenguaje de los niños, ni de los autistas, ni de las tribus aborígenes, ni de los locos, ni de los animales, ni de las personas cristal, debido a que todos ellos hablan el lenguaje del hemisferio derecho (Modo Cognitivo Espiritual, inteligencia emocional, inteligencias múltiples, sabiduría organísmica), y las personas normales hablan el lenguaje del hemisferio izquierdo (Modo Cognitivo Físico, lógica, razón), esto hace que para alguien cristal sea tan difícil sincronizarse con el nivel de su interlocutor, debido a que muchas veces implica duras pruebas, como por ejemplo tener que hablar banalidades para posibilitar la socialización.
En la realidad que se percibe con el modo cognitivo consciente, se maneja un diccionario de palabras muy diferente, al diccionario que se maneja en la realidad interna o Espiritual, la cual se percibe con el Modo Cognitivo Espiritual. Como las personas cristal tienen activado ese modo cognitivo, por eso es que incorporan el diccionario de la Realidad Espiritual (mundo espiritual) y sueltan el diccionario de la realidad social (mundo físico). Esta causa no sólo origina los problemas de comunicación que viven las personas cristal, sino que también hace que se sientan muy ajenos al mundo, y hablen de temas muy raros que las personas normales no entienden, algo así como alguien que se va desde pequeño para otro país en el que se habla otro idioma, y cuando adulto regresa a su país natal, y le sucede que ya no habla ni entiende muy bien su idioma originario, demorándose un tiempo en volverlo a manejar de manera fluida, ese es el caso de las personas cristal cuando regresan de su larga excursión por el otro lado de la realidad (mundo espiritual), lo cual está representado arquetípicamente en el cuento de Alicia en el País de las Maravillas.

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Artículo extraído del libro Mecánica Psicobioespiritual.
Autor: Juan David Silva Aguirre.
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