Patologías Cristal: Problemas de Interacción con el Mundo

Las personas cristal (solitarios, profundos, espirituales) tienen una frecuencia casi antagónica a las personas comunes, por lo tanto no se aguantan el voltaje de la ciudad, ni las reuniones sociales, ni el trabajo ni el estudio, y por ello se vuelven solitarios y les entra la necesidad real de cambiar de modos de vida. El siguiente artículo agrupa una categoría de problemáticas de las personas cristal, que corresponde a la fricción con el mundo y la desadaptación al sistema debido al cambio de frecuencia energética, lo que genera una crisis en la identidad y hace que los modos de vida conocidos dejen de funcionar. Conozca las causas y las posibles soluciones de esta problemática social que afecta a innumerables personas y familias.
Las patologías cristal que corresponden a la categoría de “problemas de interacción con el mundo”, son las siguientes: Introversión, aislamiento, no tener amigos, vivir en profunda soledad, semi-autismo, sentirse ajeno al mundo, problemas para salir a la calle y a reuniones sociales, irse a vivir al campo, fallas en las relaciones y en la comunicación, hastío del mundo y de las conversaciones mundanas, deserción escolar y laboral, estar desligado del mundo a extremos no prácticos. El documento completo que contiene todas las categorías de patologías cristal se encuentra en la dirección http://culturaneuroactiva.com/site/problematicas-cristal/
La mejor analogía que explica lo que sucede con las personas cristal, es el proceso de una oruga que pasa por el estado de crisálida para transformarse en mariposa, o sea que la crisálida es un estado limítrofe, una etapa umbral que une la muerte de la oruga con el nacimiento de la mariposa. La persona cristal corresponde a la crisálida, en donde se gesta todo el proceso de transformación, para que un individuo cambie su estructura y se convierta en alguien muy diferente a quien era, así es que un ser humano normal despliega las alas de su mente para convertirse en un ser superdotado, en un sabio o en un genio, lo cual no sólo le sucede a los Savans (genios autistas) sino a los sanadores, chamanes o inventores.
Cuando la persona empieza a sentir que el mundo externo no tiene nada que ver con ella, ahí es cuando el contacto con lo social hace fricción y las relaciones se empiezan a deteriorar, hasta llegar al punto de sentirse agredida por las otras personas y por el sistema mismo, lo que la deja completamente desmotivada y buscando refugio en cualquier tipo de aislamiento: silencio, indiferencia, retraimiento, deserción escolar o laboral, y soledad.
La soledad que aquí se cita no es física sino existencial, entonces la verdadera compañía sólo la puede proporcionar alguien que esté pasando por lo mismo o que haya pasado por una situación similar, ya que únicamente estas personas pueden hablar el mismo lenguaje que habla el afectado, entenderlo de corazón y proporcionarle una ayuda efectiva, pero la realidad es que personas así escasean en la sociedad, lo que convierte esto en una situación de alto riesgo, tanto a nivel individual como social, de hecho se podría decir que el principal martirio de las personas cristal es no tener ninguna persona que las entienda y estar rodeadas de personas neuronormales.
Cuando una persona neuroactiva pasa de la etapa índigo a la etapa cristal, lo que sucede a nivel cerebral es que el hemisferio derecho empieza a ser dominante sobre el izquierdo. Esto la persona lo vive como un deterioro en sus relaciones externas, y como una pérdida en el manejo de la realidad, lo cual es reemplazado por el desarrollo de las capacidades mentales, y por la especialización en uno o varios u oficios.
El problema estructural de las personas cristal consiste en que, al activárseles el hemisferio derecho, les toca aprender a manejar el otro modo cognitivo (el inconsciente) , hasta que sean capaces de moverse en la otra realidad con maestría. Esta tarea es tan intensa y tan demandante en todos los aspectos, que la persona se ve obligada a soltar el mundo temporalmente, por lo que se le merma su productividad y rendimiento, hasta el punto en el que su hacer externo se bloquea, debido a la diferencia que existe entre su frecuencia cristal (hemisferio derecho) con la frecuencia del sistema actual (hemisferio izquierdo). Esta diferencia de frecuencias afecta principalmente la comunicación entre la persona y la sociedad que la rodea, y debido a ello estas dos partes quedan incomunicadas la una de la otra, a eso se debe que las personas normales no entienden el lenguaje de los niños, ni de los autistas, ni de las tribus aborígenes, ni de los locos, ni de los animales, ni de las personas cristal, debido a que todos ellos hablan el lenguaje del hemisferio derecho, (Modo Cognitivo Espiritual, inteligencias múltiples, sabiduría organísmica), y las personas normales hablan el lenguaje del hemisferio izquierdo (Modo Cognitivo Físico, lógica, razón), esto hace que para alguien cristal sea tan difícil sincronizarse con el nivel de su interlocutor, debido a que muchas veces implica duras pruebas, como por ejemplo tener que hablar banalidades para posibilitar la socialización.
Es normal que la atención de las personas cristal cambie del mundo exterior para dirigirse hacia el mundo interior, por lo tanto el desempeño en las tareas del afuera baja de calidad y de cantidad, o sea que cuando aumenta el compromiso y las tareas con el adentro, esto hace que las obligaciones y deberes externos se vean afectados, lo cual es el justo precio que se paga por activar el hemisferio cerebral derecho, y por aprender a manejar conscientemente el mundo espiritual, por tal razón, ese desánimo que caracteriza a las personas Cristal con respecto al mundo, al estudio o al trabajo, tiene que entenderse como mucho más que simple pereza o irresponsabilidad, y el tratamiento para ello debe trascender los mecanismos de la obligación y el castigo.
Con la sensibilidad potenciada al extremo debido al desarrollo del modo cognitivo espiritual, la persona cristal se hace muy frágil y vulnerable, esto la obliga a buscar la manera de apartarse de la realidad externa, hasta que le toca retirarse de ésta buscando protegerse. Aunque las casas en la ciudad y las fincas en el campo puedan proporcionar refugio a estas personas, lo cierto es que la situación no es cómoda para ellas, ya que la presión para que enfrenten el mundo y se hagan responsables de sí mismas, la reciben por todos lados: amigos, familia, deberes, obligaciones, supervivencia.
La hipersensibilidad y la capacidad de visión de las personas cristal hace que el contacto con el mundo les cause daño, o les parezca demasiado predecible, desgastante, monótono, pesado, inaguantable o aburrido, por eso se aíslan, se retraen del mundo y vuelcan toda su atención y energía hacia el universo interno, en donde encuentran uno o varios temas que les apasionan, por lo general los temas del nuevo paradigma (arte, espiritualidad, ecología, cambio planetario), y a partir de ahí empiezan a construir su propia identidad en la que se sumergen por completo, desconectándose del contexto histórico- social, para refugiarse en su propia crisálida, que por fuera se ve quieta y casi muerta, pero por dentro está gestándose la vida a partir de un sinnúmero de cambios.
Autor: Juan David Silva

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